Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Hill-topping

Posted by Pele Camacho en 22 abril, 2010

Esta “chupaleches” -y no sé qué leches podría chupar esta preciosidad para que le pusieran ese nombre- estaba “hill-topping” junto con unas cuantas primas “macaones”, el 28-03-2010, en un promontorio cerca de Málaga, desde el que hay unas vistas espléndidas de la bahía.  Los anglohablantes la denominan “scarce swallowtail”, o sea, “escasa cola-de-golondrina”, en comparación con su “prima” Papilio machaon, a la que llaman simplemente “swallowtail”, por no ser tan escasa en Albión.   Su nombre científico es Iphiclides podalirius, con interesantísimos orígenes mitológicos de los que pasamos hoy. El ejemplar de la foto corresponde a la variedad feisthamelii que, aunque no hay acuerdo en la comunidad entomológica, algunos dicen que es una especie diferente.

Es una de las mariposas de mayor tamaño y, además, sus grandes alas triangulares, una especie de “ala delta”, le permiten planear, sostenerse y hasta subir en el aire donde parece detectar las “térmicas” sustentadoras de las especies maestras en ese arte del “planeo” que intentan imitar los aficionados al parapente, después de hacer también su particular “hill-topping”.

Iphiclides podalirius ssp. feisthamelii  – “Chupaleches”  – “Scarce swallowtail” – Familia Papilionidae –  Subfamilia Papilioninae

El lenguaje es la principal forma de comunicación entre las personas que comparten un  entorno geográfico. Son ellas quienes deciden qué palabras y expresiones se usan o dejan de usarse para adaptar el lenguaje a las circunstancias de un mundo cambiante.  En algunos países hay organizaciones -en España, la RAE– que analizan las nuevas palabras y expresiones, las reconocen y las añaden al lenguaje que pudiera llamarse “oficial”, después de un tiempo de uso y extensión.

Hay idiomas, como el inglés, que  por su estructura o por la costumbre de su uso y evolución, tienen una flexibilidad que les permite crear o inventarse nuevas palabras con una facilidad que otros lidiomas no tienen o no practican.  Se dice que la comunicación en esos idiomas es más rápida, pero a cambio es más imprecisa que en otros idiomas más complejos por el uso de recursos gramaticales más amplios. Ciertos idiomas soportados en escritura de ideogramas, como el japonés, para comunicarse correctamente requieren, a veces, “dibujar en el aire” el ideograma que expresa lo que se quiere decir. Una pasada…

La palabra “hill-topping” -unas veces con guión y otras ya sin él-  es un ejemplo claro de esa facilidad para inventar nuevas palabras.  Se usa para referirse a la práctica común en algunas especies animales cuyos machos suben a lugares relativamente altos, por ejemplo, la cima –top– de una colina –hill– para disputarse las alturas y hacer allí  demostraciones de sus habilidades, fuerza, etc.  Luego, las hembras que buscan al macho “más macho” acuden a esos sitios y eligen a los individuos dominantes que quedan por allí después de haber echado a otros más débiles o torpes.

¿Se podría usar una palabra similar en castellano?  Por supuesto que sí, pero una cosa es que se invente, se reconozca y se adopte “oficialmente”  y otra es que se use, porque parece que la comunidad castellanohablante tiene tendencia a adoptar o usar barbarismos o, directamente, palabras extranjeras antes que las propias.  Ya dije algo de esto al hablar de “recentales y tenerales”, pero este es otro ejemplo más:  La palabra “encimar” -derivada de “en-cima”- está en el diccionario de la RAE desde no sé cuándo y su gerundio “encimando” tiene el mismo sentido de “subir alto” que “hill-topping”, aunque falte lo de colina -que es innecesario-,  pero puestos a dar referencia de sitio se podría usar también “alcor”, “otero”, “collado”,… todas ellas palabras preciosas, y así, además de “encimar”, tendríamos verbos compuestos como “alcor-encimar”, “otero-encimar” …  que encima de sonar más celtibéricas que “hill-topping”, casi no haría falta explicarlas.

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2 comentarios to “Hill-topping”

  1. guadarramistas said

    Extraordinaria explicación Pele, en sí misma un ejemplo del impecable uso del castellano. Cada vez resulta más difícil encontrar personas que sepan comunicarse, y no tenemos más que escuchar a la mayoría de nuestros políticos a quienes se les supone esa capacidad. Lo que es más lamentable es como se comunica mucha gente joven, que se maneja -ni siquiera con mil palabras-, sino con unas cuatro acompañadas de sonidos indeterminados y gestos, no sé si por falta de ideas o precisamente por no haber aprendido a transmitirlas. Como dirían algunos, alucinas tío con la foto, una pasada. Ya me piro colega.

    • P. Camacho said

      Gracias por tu comentario. La “telebasura”, también ha ayudado mucho a esa riqueza de vocabulario… consentido por una sociedad que ríe la “gracia zafia” sin límite alguno. A ver si cuelgo otra “historia” de libélulas.
      Salud y paciencia, porque poco más podemos hacer.

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