Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Percances de estiramiento

Posted by Pele Camacho en 9 mayo, 2010

Por sus colores de juventud, a primera vista podía parecer una hembrita de su especie pero cuando el macro permite ver la esbeltez de su abdomen, con su genitalia secundaria -o “paquete”- y sus cercoides, no quedan dudas: es un joven machito de Orthetrum cancellatum dispuesto a iniciar su vuelo inaugural.

Cerca de la charca donde su madre debió hacer la puesta había algunos cardos y sospecho que, fuera por la sombra de sus hojas,  algún aroma de sus flores, o vaya usté a saber qué,  varias ninfas se fueron al cardo para hacer allí el “alumbramiento”. Y creo que no fue una buena idea, pues me pareció que más de un recental como el que se ve algo difuso en primer plano, se dañó con los pinchos del cardo durante sus procesos de estiramiento y quedó malparado. El mismo pibe de la foto, aunque quede la duda de si el estiramiento estaba terminado, mostraba un ala “diferente”.

La naturaleza es dura con las criaturas. El estiramiento de las alas de los odonatos es clave fundamental para conseguir la autonomía que les permite alimentarse y vivir;  sin embargo, cualquier enganchón u obstáculo para ese desarrollo alar termina por dejar a la criatura en un estado en el que, probablemente, no sea capaz de sobrevivir por mucho tiempo.

De las que nacieron en cardos próximos a la charca, encontré a éste cuyas alas eran un auténtico gurruño, una penosa muestra de lo que pudo ser y no fue.  Observándolo a él no me fijé en la otra criatura a la que parecía estar mirando: una hembra de Lixus angustatus, con su característica trompa negra. Tampoco sé si la fuerza de las jóvenes mandíbulas de odonato serían capaces de quebrar los élitros del gorgojo, pero no creo que su voracidad predadora tuviera muchas más oportunidades alimenticias en el cardo.

Del mismo día también, las escenas siguientes fueron, quizás, las más espeluznantes y trágicas: la criatura estaba dando tirones violentos, con balanceos bruscos, como si le costara desprenderse de la exuvia; pero el problema eran dos o tres hormigas que le pellizcaban o, como poco, le hacían cosquillas con sus mandíbulas.

Conseguí espantar a las hormigas con una brizna de hierba, pero cuando reanudé la sesión de fotos observé esa “sangrante” gota verde de hemolinfa, cerca de sus morros y sus ojos verdes, y me acorde de la “Barbi superstar” de Joaquín Sabina:  “Tenía los pies diminutos y unos ojos color verde marihuana…” y, a cambio de aquello de “… pezón de fresa, lengua de caramelo, corazón de bromuro…”, con menos arte que Sabina, a esta se le podía cantar algo como “…labios de menta, patas pinchosas, sangre de pipermint…”

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Una respuesta to “Percances de estiramiento”

  1. guadarramistas said

    Hola Pele. Viven al límite estos animales. Todo en ellos es extremo. No sé si me impresionan más esas alas o la gotita de hemolinfa. Vaya documentos buenos. Saludos desde los Madriles serranos.

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