Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Melanargias mediterráneas, cocina, música y teatro

Posted by Pele Camacho en 8 julio, 2010

Hasta hace apenas diez años, el género Melanargia correspondía a unas mariposas de la familia Satyridae, desaparecida y transformada en la subfamilia Satyrinae, que ahora está dentro de la familia Nymphalidae renovada con los cambios que introdujo el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica -CINZ-, vigente desde el principio del siglo XXI.  Dentro del género Melanargia hay varias especies, de las que en la península ibérica hay cinco diferentes – galathea, ines, lachesis, occitanica y russiae -, con una distribución geográfica irregular y solapamiento parcial de algunas de ellas.  La referencia en el nombre de la denominación más antigua, Melanargia galathea – (Linnaeus 1758), aunque hace referencia a la ninfa Galathea, no aclara mucho acerca del nombre Melanargia,  que pudo ser un vocablo compuesto para describir los colores aparentes “negro y blanco” de las mariposas de estas especies.

Anverso de Melanargia lachesis, con sus colores típicos, blancos y marrones

Como en tantos casos más, las denominaciones populares de las especies tienen un origen de lo más variopinto, pero sin dejar de tener alguna causa justificativa, o lo que es lo mismo, un nombre más razonable que el correspondiente científico.  Las variaciones aparentes entre las distintas especies son pequeñas, como se puede ver en las fotos adjuntas y, por tanto, los apelativos populares vinieron a ser los mismos, con algún adjetivo, si acaso, para diferenciar una especie de otra y, así, todas las Melanargias son conocidas como “Medioluto”…  ¿Por qué?

Anverso de Melanargia ines, con los colores que dieron origen al apelativo de “medioluto”

La cultura del luto es, o era, típicamente mediterránea; había un protocolo doliente que se reflejaba en la negrura de las vestimentas y en el tiempo que debían llevarse, antes de cambiar a unos tonos menos severos, un luto suave o “medio luto” que mezclaba negros y blancos, como anunciando un más o menos inmediato fin del luto.  Para ejemplos, en francés, “demi-deuil” y en italiano “mezzo-lutto”, o sea, lo mismo. Pero la cultura es como un “hipertexto” que relaciona temas dispares y nuestros vecinos transpirenaicos también tienen en su cultura una “poularde au demi-deuil”, que en plan pobre sustituye la “poularde” por una gallina o cualquier otro volátil de tamaño medio, siempre que tenga el pellejo típico de esas especies, grueso y rico en colesterol, y susceptible de rajar para introducir bajo la piel rodajas de trufa negra que, al hornear, difunde su aroma hacia la carne del ave así trufada, pues aquel pellejo colesterólico actúa como pantalla que impide que los aromas se pierdan en el horno… una sutil delicadeza gastronómica que, cuando se sirve, deja ver bajo la piel amarillenta, más o menos churruscada, las manchas negras de la trufa que visten de “medio luto” al protagonista de la mesa.   Los ingleses, siempre un poco diferentes, llaman  a las Melanargias “Marbled White”, o sea, algo así como “blancas marmóreas”.  En sus islas, el luto no era en una costumbre tan arraigada como en las culturas mediterráneas.  Ni tampoco las buenas costumbres gastronómicas.

Dejando el nombre genérico, cabe un análisis de los nombres de las especies y, de nuevo, preguntarse por qué fueron los que fueron.  El entomólogo alemán Jacob Hübner  (1761-1826), autor del  Sammlung Europäischer Schmetterlinge, un famoso tratado sobre mariposas europeas, tuvo un detalle de poco gusto, diría yo, con la  Melanargia lachesis -(Hübner, 1790) , porque  ¿a cuento de qué vendría acordarse de Láquesis?

Reverso de Melanargia lachesis, alias “Medioluto ibérica”

Láquesis era una de las tres Moiras griegas, representadas como mujeres de rostro severo, decidiendo con una cuerda sobre la vida de los mortales. La primera era Cloto, que con una rueca hilaba la cuerda de las vidas; luego le seguía Láquesis, que decidía cómo de larga era la cuerda o la vida de cada mortal, o sea, era la que nos “daba cuerda”  (ahora se diría la que nos ponía pilas pues ya no hay chismes con cuerda y casi todos van con pilas)  y finalmente estaba  –no-lo-digo–  (a los griegos le daba yuyu decir su nombre, y a mí, también) , y esa última era la que, cuando se acababa el ovillo de cada uno, con unas tijeras cortaba la cuerda y se acababa su historia.  Así imaginaron los antiguos griegos eso de la vida más o menos larga que a cada uno le toca…  luego vinieron los romanos y copiaron los mitos griegos con otros nombres y las Moiras pasaron a ser las Parcas, en plural, porque cuando se dice en singular, la Parca, se hace referencia a la de las tijeras.  A mí no me gusta mucho pensar en esas cosas, pero hay quien, como Serrat, les da sonoridad, poesía y hasta una música de Mediterráneo, encantadora e inolvidable:

… Si un día para mi mal
viene a buscarme la Parca,
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desgüace sus alas blancas…

La puedes escuchar aquí: www.youtube_Serrat_Mediterráneo

Reverso de Melanargia ines,  alias “Medioluto Inés”

Con nombre más humano, poético, o como cada cual se lo imagine,  la  Melanargia ines (Hoffmannsegg, 1804) , fue denominada así en honor a Inés, doncella  -que se decía entonces-  del entomólogo, también alemán,  Johann Centurius Hoffmann (1766- 1849), Graf von Hoffmannsegg, o conde Hoffmannsegg,  que encontró a la mariposa en un viaje que hizo a Granada.  Un buen detalle el del conde y un precioso nombre el de Inés, mucho más bonito que aquel de “lachesis”.

Yo creo que en la cultura castellana hay una Inés que sobresale, especialmente en Noviembre, aquella   “Doña Inés del alma mía, luz de donde el sol la toma, hermosísima paloma …   ¡Oh! Sí, bellísima Inés, espejo y luz de mis ojos …”

Aunque también muchos hemos oído una cancioncilla que decía:    Inés, Inés, Inesita, Inés…  que a más de una Inés no le gustaba que se la cantaran.  Pero eso son otras historias.

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4 comentarios to “Melanargias mediterráneas, cocina, música y teatro”

  1. Klaus said

    Me encantan tus comentarios etimológicos, Pele, tan bien elaborados. Lo que se aprende contigo, sobre mariposas y sus nombres, y otras historias. Saludos agradecidos – Klaus

  2. guadarramistas said

    Pele. No tienen precio estos textos. Gracias. (Un refugio tu blog que debería ser líder de audiencias). Un abrazo.

  3. P. Camacho said

    Gracias Ángel
    Ya sabes eso de “Cuando el demonio no tié ná que hacé…”
    Anímate y cuéntanos cosas de esa Sierra de nombre tan fantástico. Tan cerca de la villa y corte, si sus piedras hablaran, muchas cosas temblaran…
    Me suena ahora un dicho de esos de los paisanos de los pueblos de por aquí: “Si la alicántara viera y la víbora oyera, no hubiera hombre que al campo saliera”. No estoy seguro de que los diccionarios sepan lo que es una “alicántara”. Yo sé que es/era una serpiente de piel negra o casi negra.
    Cosas para investigar y comentar en las tertulias.
    Un abrazo

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