Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

En espera… de la primavera

Posted by Pele Camacho en 9 diciembre, 2010

El género Aeshna (Fabricius, 1775) lo integran libélulas de tamaño grande, aunque algo más pequeñas que las del género Anax, sus hermanas mayores dentro de la familia Aeshnidae o de los ésnidos. No se sabe por qué Fabricius les puso ese nombre; algunos especialistas suponen y razonan que deriva del griego, para indicar una capacidad de volar sin cansancio aparente; otros dicen que el nombre original, antes de un supuesto error de imprenta,  fue Aeschna o Aechma, alfabetización de la palabra griega para “lanza” o “arpón”, alternativa etimológica que no me convence mucho.

Los angloparlantes las llaman Mosaic hawkers, porque tienen sus abdómenes cubiertos de manchas con patrones que se repiten, más o menos, a modo de teselas de mosaicos sobre fondos generalmente oscuros, y lo de “hawkers” por considerar que su vuelo es similar al de los halcones -los “hawks”-, que patrullean alto y de modo casi permanente, para buscar las presas que cazan al vuelo.  Aparte de sus puestas en zonas pantanosas y aguas salobres, raramente posan, y cuando lo hacen, en alguna rama que suele estar alta, quedan como suspendidas en posición vertical. No se lo ponen fácil a los fotógrafos, ni en tiempo ni en distancia.

El género Aeshna es amplio y sus especies tienen aspectos parecidos, pero hay diferencias significativas entre ellas, tanto en el tamaño como en la venación de las alas y, por supuesto, en las teselas de sus “mosaicos”.

Hembra adulta de Aeshna mixta, en su pose más típica sobre una rama

La Aeshna mixta (Latreille, 1805) es la más pequeña de la familia, aunque su tamaño sea algo más de 60mm. Lo de mixta le viene porque su aspecto es una mezcla de aquellos de las Aeshnas juncea y cyanea, sus “primas” peninsulares más conocidas. Uno de los rasgos identificadores más característicos de su “mosaico” es esa mancha amarilla que tiene en el dorso del segmento S2 de su abdomen, con forma de copa, de clavo, y para algunos anglosajones, de porra de un palo de golf que yo no identifico, porque ese es otro deporte británico al que nunca he jugado.

Las Aeshna mixta son de las especies europeas más extendidas geográficamente y, además, suelen hacer migraciones –Migrant hawker las llaman, también, por el norte-  que permiten observar su presencia en el sur peninsular hasta avanzado el mes de Noviembre, no solo en las zonas boscosas de los montes donde suelen veranear y ocultarse en los meses calurosos, sino incluso en ciudad, a donde parece que vienen a resguardarse de las frías temperaturas de la montaña, y así las he visto volar entre los coches, pululando como perdidas, despistadas, sin rumbo y en dirección prohibida.

Ésta fue la última que he visto en este año, porque ellas son de las que cierran la temporada libelulera por estas latitudes, de las últimas, de las que “apagan la luz”, de las que parecen decirnos que perseveremos, como dijo Machado,  en  “… espera … hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera”.

Por el PN Montes de Málaga, el 13 de Noviembre de 2010 pululaban ella y otra amiga suya, con escasa compañía de alguna mariposilla tan perdida como ellas.

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4 comentarios to “En espera… de la primavera”

  1. Klaus said

    Hola Pele. Me encantan tus estudios etimológicos, y muy interesante el tema. Siempre se aprende, y se agradece. Guapa la foto. Un abrazo – Klaus

  2. P. Camacho said

    Hi, Klaus
    El clima invernal da mucho tiempo para recordar el primaveral y hasta el otoñal reciente.
    Anímate en las frondosidades del HD, que seguro hay alguna que merece ser rescatada.
    Un abrazo

  3. Hola Pele. De los nombres comunes que los británicos ponen a animales y plantas se aprenden muchas cosas. Pistas interesantes sobre formas y comportamiento. Aquí no somos tan aficionados a poner nombres comunes a cada especie, tal vez porque en general no somos muy aficionados a estas cosas, y eso que tenemos muchas más especies que ellos. La verdad es que les admiro por ello, aunque a veces se ponen un poco cursis con las florecitas. Tratándose de flores se les perdona. Fenomenal trabajo el tuyo, como siempre. Un abrazo.

    • P. Camacho said

      Hola Ángel
      Sí, como en todas partes, ellos también tienen cosas buenas, aunque algunos aún tienen complejo de “imperio”.
      Desde luego, en la gastronomía dejan mucho que desear.
      Felices navidades y buena lumbre.
      Un abrazo

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