Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Con bajos rojos

Posted by Pele Camacho en 6 febrero, 2011

La etimología del nombre Calopteryx (Leach, 1815) hace referencia a la belleza de las alas de un género del que solo existen tres especies en España. Comparadas con las de otras libélulas, tanto zigópteras como anisópteras, sus alas son relativamente grandes con respecto al cuerpo,  algo ovaladas y presentan bandas anchas con coloraciones intensas que, en algún caso, llegan a cubrir toda la extensión de las alas.  El nombre popular transpirenaico es “demoiselles”, “señoritas“, todo un honor a su estilo y belleza.  Les faltó añadir lo de “beautiful”

Macho maduro de  Calopteryx haemorrhoidalis,  con sus largas y pinchosas patitas

La  Calopteryx haemorrhoidalis (Vander Linden, 1825) es una especie con marcado dimorfismo sexual: los machos tienen una coloración casi negra, con tonos verdosos metálicos y granates que se clarifican de forma destacable en la parte ventral de los segmentos S8 a S10, al final de su abdomen. Como en otras Calopteryx, las alas de los machos carecen de pterostigmas, presentan una densa venación y, en esta especie, una coloración bastante oscura de tono achocolatado, salvo una pequeña zona hialina clara en la base, que se observa también en la zona apical de las alas de los individuos jóvenes.  Las hembras son bastante más claras, con zonas verdosas y cobrizas en la parte dorsal  del abdomen y pardo-claras en tórax y zona ventral abdomen; las alas tienen aspecto hialino de tono ahumado, con una franja  de tono más intenso en los extremos de las alas, donde se observan unos pseudoterostigmas blanquecinos, al borde de la zona apical donde acaba la franja oscura.

Hembra de Calopteryx haemorrhoidalis, con tonos cobrizos y patitas tan pinchosas como en los machos

Pierre Léonard Vander Linden (1797-1831) – no Van  der, separado-, entomólogo belga, de cuya corta vida no he podido saber mucho más,  debió considerar -a saber por qué-  que lo más destacable del aspecto de esta especie era el color rojizo que los machos maduros tienen en la parte ventral de los segmentos abdominales S8 a S10, donde se encuentra la región anal, es decir, lo que algunos castizos suelen llamar “los bajos“.   A partir de ahí, la asociación de ideas era facilona, para darles un nombre muy poco estético con matices hemorrágicos y hemoglobínicos, impropios de  los hemolínficos que, por naturaleza, le corresponden.  El nombre popular que le pusieron a la especie fue “Copper demoiselles”, por los reflejos cobrizos que se observan en sus hembras, más que por los rojizos de los machos, como se ha dicho y es patente.

Macho maduro de Calopteryx haemorrhoidalis,  en una pose típica con alas semiabiertas

Al igual que otras especies de Calopteryx, parece como si fueran conscientes de la belleza de sus alas y gustaran presumir de ellas, tanto en su vuelo característico, casi “mariposil”, con sensaciones estroboscópicas, como en sus poses, donde suelen levantar y separar sus dos pares de alas. Al parecer, es parte de sus ceremoniales de cortejo y atracción del sexo opuesto. Les gustan las aguas limpias y corrientes, típicas de arroyos donde la contaminación aún es escasa.  Por unos arroyos del norte de la provincia de Málaga estaban estas cobrizas, allá por el mes de Junio.

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4 comentarios to “Con bajos rojos”

  1. Miguel said

    Gracias por tus docentes y documentadas descripciones para imágenes tan bellas de Calopteryx. A propósito de los hemolínficos que aludes en oposición a los hemoglobínicos, me viene a la mente una pregunta que me hice cuando describiste el rescate de la Palpares en tu pasada entrada. Supongo que los mecanismos de reparación de las heridas de los insectos nada tienen que ver con los de los cordados y más próximos mamíferos y probablemente sea por su naturaleza hemolínfica y no hemoglobínica. En la supuesta eficacia evolutiva hacia nuestra naturaleza hemoglobínica hemos pagado un caro tributo en función de mecanismos de antagonismo pleitrópico. Obviamente los insectos no sufren arterioesclerosis y probablemente tampoco patologías autoinmunes, aunque esto último nos lo tendría que confirmar José Luis Yela que probablemente conozca y visite este interesante blog.

    • P. Camacho said

      Hola, Miguel
      Gracias, de nuevo, por tus comentarios.
      Difícil pregunta la que planteas, en un terreno en el que te mueves con soltura, y del que yo solo recuerdo las generalidades de las asignaturas de “Biología”. Me has hecho pensar en el asunto y meditar, con ese “antagonismo pleitrópico” -puro sintagma griego- lo mucho que debemos a la cultura griega y lo mucho que desconocemos.
      Las próximas que subiré -de las que le gustan a Yela- también tienen reminiscencias helénicas.
      Saludos

  2. Klaus said

    Hola Pele. Hermosas las fotos, e interesante lo que cuentas, y lo que añade Miguel. Saludos – Klaus

    • P. Camacho said

      Hola, Klaus
      Cosillas y recuerdos que quedan de la pasada campaña.
      Hoy dice la AEMET que, por aquí, sol sin nubes y vientos de 0 Km/h.
      Pos ná, al campo, y a ver si nos cruzamos con bichos y plantas de la nueva temporada.
      Suerte y disfrute
      Saludos

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