Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Archive for 25 mayo 2011

Parques y Jardines

Posted by Pele Camacho en 25 mayo, 2011

No ha mucho tiempo, un tristemente famoso personaje, con mucho poder él, ante una racha de incendios forestales en su territorio vino a decir algo como que “… para evitar los incendios sería conveniente talar los árboles…” y se quedó tan ancho. Desgraciadamente, dijo e hizo cosas mucho peores.

Como las desgracias no vienen solas -y, al parecer, los desgraciaos tampoco- algún ramalazo de aquel famoso nos ha llegado de refilón y, en este nuestro país, donde he leído que en tiempos remotos una ardilla podía saltar de árbol en árbol desde los Pirineos hasta Tarifa, ahora los bosques y dehesas son la excepción más que la regla.  Sin embargo, en nuestros escasos bosques cercanos se talan árboles, se desmochan arbustos, se arrancan matorrales, se siegan hierbas,… en aras a una prevención de incendios que no entiendo, con una contumacia que sorprende y descasta, porque los bichitos son también víctimas silenciosas de esa furia protectora que, poco a poco, parece querer convertir los Parques naturales en Jardines ciudadanos. Y se nota, ¡vaya si se nota!, en las yerbas y en los bishos, quiero decir…

En un interesante artículo publicado en 2009 se comentaba “…la fuerte caída de la biodiversidad causada por el impacto antropogénico…”  y se argumentaba, ampliamente, con una serie de casos significativos, que llevaron a la Unión Europea a promover el programa NATURA 2000 para compensar el vaciamiento biológico de muchas regiones y tratar de mantener la biodiversidad que hubo en ellas.

 Una espléndida muestra malagueña de Euphydryas aurinia (Rottemburg, 1775)   (14-05-2011)

En dicho artículo se tomaba como modelo para un estudio la mariposa Euphydryas aurinia (Rottemburg, 1775),muy amenazada en Europa central, pero todavía común en la península ibérica”, una de las especies que se cita en el Anexo II de la Directiva “Hábitats”, referida a Especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación.

La criatura es una pequeña maravilla voladora, con bastantes variedades o subespecies, según la región donde aún se la encuentra; la variedad más frecuente en la península ibérica, al menos en el Sur, es la beckeri (Herrich- Schäffer, 1851), encontrada en Cádiz.

El reverso de alas de una hembra de Euphydryas aurinia no es menos bello que el anverso

Es una mariposa de tamaño medio, con alas de casi 50 mm de envergadura, cubiertas de finas líneas o franjas negras que separan múltiples manchas y lúnulas anaranjadas o amarillentas, que recuerdan una simétrica paleta de un pintor impresionista, componiendo como un tablero de juego, pues así ven a una de sus variedades en el país de aquel famoso personaje, donde la llaman “checkerspot butterfly” que, también ella y allí, es una especie amenazada, como los árboles de sus bosques.

A las de aquí les gustan los prados y claros de bosque recubiertos de maleza, herbazales y flores, es decir, los sitios a los que más fácilmente acceden los Homosapiens, unos con pocos miramientos y otros con muchos excesos preventivos.

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Inmaduros madurando

Posted by Pele Camacho en 18 mayo, 2011

¿Cuánto viven los bishos, si ninguna incidencia rompe, más o menos bruscamente, el progresivo declive natural hacia el fin de sus vidas?

En el caso de los odonatos, desde su emergencia, más o menos primaveral, hasta su muerte, menos o más otoñal, pueden transcurrir varios meses, aunque haya especies que tienen procesos más largos que se inician, por ejemplo, en el verano y evolucionan lentamente, pasando el invierno como “inmaduros” y haciéndose adultos en la siguiente primavera, cuando alcanzan su madurez sexual.  Otros apenas viven más allá de dos o tres meses y, en consecuencia, su proceso de maduración se alcanza en un periodo breve, apenas una semana, adquiriendo muy pronto la capacidad reproductora que les acredita como adultos.

Macho infantil de Orthetrum cancellatum, con pocos minutos de vuelo  (30-04-2010)

Una de las primeras especies en aparecer y hacer patente su ser por el Sur peninsular es la Orthetrum cancellatum (Linnaeus, 1758).  Un día del año pasado tuve la suerte -que no se repite todos los años- de presenciar varias emergencias de ellas y obtener algunas fotos para el recuerdo. Con esas compuse la entrada que titulé “Eclosión de una ninfa”

Hembra jovencita de Orthetrum cancellatum,  con uno o dos días de edad   (04-05-2011)

Este año llegué uno o dos días tarde y me perdí las eclosiones y los vuelos iniciáticos; cuando vi las primeras ya volaban con cierta soltura, aunque se notaba su impericia, su bisoñez y su juventud, marcada por los colores de sus cutículas quitinosas, brillantes en las hembras y libres de pruina en los machos, aunque ya apuntaba el peculiar recubrimiento celeste de algunos de ellos.

Macho jovencito, al inicio de su pubertad,  quiero decir,  pruinosidad  (8-05-2011)

Pocos días después, ya era claramente visible el recubrimiento azul pruinoso de algunos machos y el ennegrecido extremo de su abdomen, aunque aún se veían muchos de los amarillos que fueron el color inicial de su cutícula, cuando para diferenciar machos de hembras era casi necesario mirar la forma de sus apéndices anales o cercoides.


Precoz parejita del paraje, mostrando su juvenil energía y su sorprendente madurez   (08-05-2011)

La sorpresa de aquel día fue ver que, los que aún parecían inmaduros adolescentes, a efectos prácticos y reproductivos, se comportaban plenamente como adultos y que, con pleno dominio del vuelo y de las acrobacias de enganches que les caracterizan, ellos eran ya capaces de enganchar los cogotes de ellas que, para no ser menos, sabían ya flexionar su abdomen con maestría y enganchar su espina vulvar a la genitalia secundaria de ellos. No habían transcurrido ni diez días desde que dejaron las exuvias vacías y… ya habían madurado, ya eran adultos y, al menos, en esas artes del enganche, ya lo parecían.

Joven macho, ya con “muescas” en su pruina, como marcas de adulto experto  (14-05-2011)

Una semana después fui de nuevo al mismo paraje y, como en años anteriores, las hembras habían desaparecido, ni una se dejaba ver, mientras los machos azulones, pruinosos y negrotes, con ligeros restos de manchas amarillas sin pruinar, volaban nerviosos, sobrados de fuerza y de potencia, quizás buscando a las adultas ausentes y esquivando con estilo los ataques de unos cuantos Anax imperator que, como siempre, ejercían su papel dominante de Terminator, dejando claro quién mandaba en la charca.

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La del alba sería…

Posted by Pele Camacho en 12 mayo, 2011

“La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.”
                                                                                                    “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”    Capítulo IV

La del alba sería -gracias, Don Miguel- cuando las primeras libélulas empezaron a salir contentas, gallardas y alborozadas por verse ya libres, gozosas después de reventar el caparazón quitinoso de sus ninfas y dejar sus exuvias vacías. Precisamente, una de las primeras trazas libeluleras que he visto este año por aquí han sido las gigantescas exuvias de las Anax imperator, mientras ellas me veían a mi intentando hacerles alguna foto al vuelo.


Una exuvia de Anax imperator, casi 5 cm de camisa quitinosa

Es curioso -o a mi me lo parece- el sincronismo que creo observar en la aparición de los individuos de algunas especies, como si fueran la consecuencia lógica de una evolución perfectamente temporizada a lo largo de uno o, tal vez, dos años de una metamorfosis que inició algún día una de esas hembras a las que se ve volar y poner huevecillos rítmicamente, unas veces solas y otras “acogotadas” por algún macho preocupado de que fueran sus genes los que se propagaran en las futuras generaciones. Así, después de las pasadas lluvias de Abril y los primeros soles de Mayo, algunos días he visto esa rápida evolución de “recentales” de algunas libélulas -me resisto a escribir “teneral”- y parecía como si en algunos de aquellos días fuera cuando “tocaba” salir a una nueva especie: las primeras que vi fueron las Orthetrum cancellatum, que estaban casi solas, aunque las Anax imperator ya las marcaban de cerca; días después he visto las primeras Trithemis kirbyi, temblorosas y lentas, precisamente ellas, que pocos días después huyen nerviosas cuando uno se les aproxima a poco más de tres metros… y, finalmente, en el último safari fotero, el pasado 8 de Mayo pude ver como empezaba el baile de las Trithemis annulata, con su leeeentoooo abandono de la exuvia…


Exuvia de Trithemis annulata, recién abandonada por una bella “recental”

En algún caso me pudo la impaciencia y, cuando ya estaba claramente fuera de la exuvia, cogí a la libe suavemente y la observé de cerca mientras posaba en mis dedos, pero ni siquiera me dejó hacerle una foto: pocos segundos después inició su primer vuelo a una hierba cercana.


Recental de Trithemis annulata, una bella hembrita descansando después de su primer vuelo

Una vez perdido el miedo, el segundo vuelo es, en muchos casos, casi inmediato: basta con aproximarse a algunas de ellas o mover ligeramente la rama que las soporta para que su instinto las impulse a volar hacia algún lugar aparentemente más seguro… ¡Suerte, criatura!

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Primeras de primavera

Posted by Pele Camacho en 5 mayo, 2011

Según el calendario y a la vista del tiempo atmosférico reciente -salvo en sábados, domingos y festivos- se puede decir que estamos en mitad de la primavera de 2011. Hace un año, semana más o menos, había visto unas cuantas eclosiones de ninfas o emergencias de libélulas, pero este año la cosa va rara, rara, rara… retrasada, retrasada, retrasada… porque las borrascas atlánticas parecen mantener agazapados a muchos bishos vivientes y futuros.

Pero parece que las contracciones y la presión de la hemolinfa de algunas ninfas –náyades, dicen también por ahí- incapaces de aguantar más, terminaron dejando que algún bisho saliera a la tímida luz que hubo entre chaparrón y chaparrón, quizá ilusionado como aquellos penitentes que anhelaban procesionar con sus picudos capirotes.  Fue el caso de esta hembra de Libellula depressa (Linnaeus, 1758), que emergió resuelta y potente por las estribaciones del PN de Despeñaperros, como si el clima no le importara lo más mínimo y quisiera ver procesiones, el pasado 21 de Abril de 2011. La vi en un juncal, ella sola, pues por más que miré y remiré no pude encontrar ninguna otra, ni en aquel juncal ni en otros cercanos, nada de nada, ni emergencias ni restos de exuvias, como si ella hubiera sido la primera de esta húmeda primavera.

 Libellula depressa hembra, goteando aún la hemolinfa que le hizo emerger apenas dos horas antes…

En el entorno del mundo libelulero, las hembras de Libellula depressa son unas criaturas bellas y hermosotas, con un amarillo-verde limón y un porte o tamaño que sería suficiente para diferenciarlas de cualquier otra libélula, aunque se las podría confundir con algún joven machito de su especie si no se puede ver bien la forma del extremo de su abdomen -los cercoides- más cortitos en ellas que en ellos, quizás porque ellos los necesitarán para realizar esos alucinantes “enganches” de cogotes con los que llevan a cabo sus tareas reproductoras. Como se podía ver en una entrada reciente que titulé “Ojos de caramelo”, los abdómenes de ellos se “pruínan” y resultan azulones, mientras que los de ellas se mantienen amarillentos, aunque con su vejez tienden a recubrirse parcialmente de tonos pardos.

Mientras sus alas adquieren consistencia para volar, sus patas se agarran a la exuvia de la ninfa capaz de nadar…

Los expertos en odonatos -tengo la suerte de conocer a algunos- son capaces de distinguir las especies viendo las exuvias, a las que miran y admiran con tanta o más atención que si fueran adultos. Los detalles de los cercoides ya se dejan ver en el extremo de las exuvias, el último “traje” de la ninfa o larva que, después de varias mudas, abandonan cuando pasan del mundo acuático al aéreo: en las exuvias de los machos se pueden apreciar las fundas, como si fueran moldes de los agudos apéndices -como diminutos capirotes- próximos y relativamente largos, que no se ven de forma tan patente en las exuvias de las hembras. De momento, no puedo decir que me parezcan bellas las exuvias, pero no dejo de admirar y sorprenderme con los recursos de la naturaleza, que después de 250 millones de años de evolución -año más o menos- es capaz de liberar un ingenio volador tan impresionante de un ingenio nadador tan poco agraciado estéticamente, diría yo…

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