Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

La del alba sería…

Posted by Pele Camacho en 12 mayo, 2011

“La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.”
                                                                                                    “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”    Capítulo IV

La del alba sería -gracias, Don Miguel- cuando las primeras libélulas empezaron a salir contentas, gallardas y alborozadas por verse ya libres, gozosas después de reventar el caparazón quitinoso de sus ninfas y dejar sus exuvias vacías. Precisamente, una de las primeras trazas libeluleras que he visto este año por aquí han sido las gigantescas exuvias de las Anax imperator, mientras ellas me veían a mi intentando hacerles alguna foto al vuelo.


Una exuvia de Anax imperator, casi 5 cm de camisa quitinosa

Es curioso -o a mi me lo parece- el sincronismo que creo observar en la aparición de los individuos de algunas especies, como si fueran la consecuencia lógica de una evolución perfectamente temporizada a lo largo de uno o, tal vez, dos años de una metamorfosis que inició algún día una de esas hembras a las que se ve volar y poner huevecillos rítmicamente, unas veces solas y otras “acogotadas” por algún macho preocupado de que fueran sus genes los que se propagaran en las futuras generaciones. Así, después de las pasadas lluvias de Abril y los primeros soles de Mayo, algunos días he visto esa rápida evolución de “recentales” de algunas libélulas -me resisto a escribir “teneral”- y parecía como si en algunos de aquellos días fuera cuando “tocaba” salir a una nueva especie: las primeras que vi fueron las Orthetrum cancellatum, que estaban casi solas, aunque las Anax imperator ya las marcaban de cerca; días después he visto las primeras Trithemis kirbyi, temblorosas y lentas, precisamente ellas, que pocos días después huyen nerviosas cuando uno se les aproxima a poco más de tres metros… y, finalmente, en el último safari fotero, el pasado 8 de Mayo pude ver como empezaba el baile de las Trithemis annulata, con su leeeentoooo abandono de la exuvia…


Exuvia de Trithemis annulata, recién abandonada por una bella “recental”

En algún caso me pudo la impaciencia y, cuando ya estaba claramente fuera de la exuvia, cogí a la libe suavemente y la observé de cerca mientras posaba en mis dedos, pero ni siquiera me dejó hacerle una foto: pocos segundos después inició su primer vuelo a una hierba cercana.


Recental de Trithemis annulata, una bella hembrita descansando después de su primer vuelo

Una vez perdido el miedo, el segundo vuelo es, en muchos casos, casi inmediato: basta con aproximarse a algunas de ellas o mover ligeramente la rama que las soporta para que su instinto las impulse a volar hacia algún lugar aparentemente más seguro… ¡Suerte, criatura!

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