Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Amenazadas

Posted by Pele Camacho en 19 septiembre, 2011

Entre tantas especies amenazadas como hay en el mundo, las libélulas también tienen su “cuota de riesgos”: en España, por ejemplo, hay siete especies incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (CNEA)BOE del 23 de Febrero de 2011– y cuatro de ellas están, también, dentro de los dos primeros grupos definidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que, en sus ediciones del Libro Rojo de los Invertebrados de España y del Libro Rojo de los Invertebrados de Andalucía mencionan aquellas especies “en peligro crítico” (CR), “en peligro” (EN) y “vulnerables” (VU).

En España, las especies amenazadas estaban ya protegidas por la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, modificada por la Ley 41/1997, de 5 de Noviembre.  Ambas leyes fueron actualizadas por la reciente Ley 42/2007, de 13 de Diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

La especie Gomphus graslinii (Rambur, 1842), desgraciadamente, figura en el CNEA con la categoría IE, “De interés especial”,  y en las fichas de los Libros Rojos de la UICN se la incluye en la categoría EN.

Macho de Gomphus graslinii, en su ambiente verde de arroyos suaves

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

La primera vez que vi a un Gomphus graslinii solo me dejó hacerle una foto, aquella que subí en la entrada que titulé “Los Gomphus”; más tarde, al leer lo que encontré sobre ella y sus problemas de supervivencia, aprendí algo de los impactos que afectan a muchas especies amenazadas por la contaminación, la degradación, la pérdida del hábitat y hasta por la llegada de nuevas especies que, de alguna manera, alteran la ecología y el estrecho margen medioambiental que algunas especies requieren para su desarrollo y mantenimiento. En el origen de todos los problemas está la acción del hombre en la naturaleza, provocando cambios a los que muchas especies no consiguen adaptarse. Lamentablemente, los impactos continúan y las acciones de gobiernos y entidades supranacionales siguen sin atender como deberían a los intereses de las futuras generaciones: prevalecen los intereses de las multinacionales y la laxitud, el “todo vale”, de la política o la  “ciencia sin conciencia” en aras de un progreso irresponsable o sin ética.

Macho de Gompus graslinii, buscando algo para desayunar

Este año, en compañía de mi amigo Arturo, un experto en libélulas, volví a ver algunos ejemplares de Gomphus graslinii: un placer verlos volar cuando se sabe de sus problemas y de su escasa presencia por requerir una calidad mediombiental que es maltratada por los homosapiens… y un placer, también, ver el paisaje, el entorno que las Gomphus graslinii eligen para vivir, porque coincido con ellas en su preferencia por esos sitios. Es cierto que, al amparo de las citadas Leyes, algunos gobiernos regionales han protegido ciertas áreas, pero no es menos cierto que la falta de educación medioambiental, los intereses de diversa índole donde la prioridad por preservar el entorno es mínima, y hasta las crisis, mantienen o agravan los problemas que ya había.

Macho de Gomphus graslinii, descansando en la ribera de un arroyo

Si en aquella entrada que he citado comenté de qué iba el nombre del género “Gomphus”, en ésta procede hacerlo con el nombre de la especie graslinii, el que decidió Jules Pierre Rambur  (1801-1870), un famoso entomólogo francés que, después de un azaroso viaje de dos años por una Andalucía salpicada de bandoleros, publicó en 1837 y 1840 dos libros sobre “Faune entomologique de l’Andalousie”, y dos años más tarde, en 1842, publicó el libro “Histoire naturelle des Insectes – Néuroptères”, donde con el encanto y sencillez de los tratados entomológicos de la época -cuando los Odonatos aún eran Neurópteros- en las páginas 158 y 159, Rambur describe a la Gomphus graslinii que denominó así en honor de su amigo Adolphe de Graslin (1802-1882), un famoso “lepidopterólogo” que, además de acompañarle en su viaje y percances por Andalucía, descubrió la libélula en el bosque de Bercé, cerca de Château-du-Loir, una pequeña villa en el valle del Loira.

Sea esta entrada, pues, en honor de ambos entomólogos y de todos aquellos que promueven el interés y la defensa del Patrimonio Natural y la Biodiversidad.

4 comentarios to “Amenazadas”

  1. Klaus said

    Hola Pele. Interesante reportaje. Hace no mucho he tenido el placer de un primer encuentro con un Gomphus, seguro que de otra especie (si tuviera tiempo para dedicarme un rato al Dijkstra…). Interesante reportaje. Se agradece lo aprendido. Un abrazo – Klaus

    • P. Camacho said

      Hola, Klaus…
      Gracias de nuevo por tus gratificantes comentarios e interés.
      Sí, en mi corta experiencia con los Gomphus he podido ver que son delicados y exigentes con su hábitat, casi siempre son lugares algo apartados de los que frecuentan los homosapiens, aunque merezca la pena el esfuerzo para ir a esos lugares, porque ellos saben elegir remansos de paz y verdor, que descansan el espíritu aunque cansan el cuerpo…

      Un abrazo
      Pele

  2. Caballa said

    Hola Pele:

    Para un neófito en la materia como yo, que me muevo en otros medios, resulta siempre un placer leer tus artículos porque además de aprender a valorar aspectos de la naturaleza que están sistemáticamente maltratados por el hombre, resulta estimulante tu capacidad de síntesis y referencia para abrirnos un mundo increíble, el de las libélulas, amén de destacar la belleza que consigues plasmar en unas cuidadas y trabajadas fotografías.
    Sé muy bien el trabajo que conlleva mantener un blog como el tuyo y por ello quiero felicitarte de nuevo y animarte a que sigas deleitándonos de esta forma tan apasionada.
    En la mayoría de los artículos que has publicado he encontrado innumerables referencias a todo el desarrollo que se produce desde el estado larvario hasta su madurez como libélula en la que nos muestra todo su esplendor, sin embargo hay un aspecto de la vida de la libélula que siempre me ha llamado la atención y del que creo no existe demasiada información, y es referente a su capacidad de vuelo y al vuelo en sí, un detalle que llamó poderosamente la atención de D.Leonardo en su época florentina en la que en una hoja del Códice Atlántico aparece un dibujo de una libélula con una anotación en la que se lee “para ver volar con 4 alas, ve a los arroyos y verás las libélulas negras“.
    Muchas gracias por compartir tus conocimientos con todos nosotros.
    Arturo “Caballa”

    • Gracias, caballero “Caballa de Peskama”, por tu animoso comentario.
      Tu amistad actúa como un filtro de esos que favorecen los asuntos, pero aún le falta a este blog un “knack” como ese de Peskama, que navega viento en popa aunque tenga palas en vez de velas..
      ¿El vuelo de las libélulas? Creo que es aún más difícil que el del abejorro, del que algún científico dijo que “según las leyes de la Física, no podía volar”…
      Un abrazo, Artysta

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