Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Fuscas

Posted by Pele Camacho en 24 octubre, 2011

Las borrascas de final de Octubre, probablemente, pondrán cierre a la campaña libelulera de este año. Poco a poco fueron desapareciendo las especies de por aquí, acostumbradas ellas a calores y luces que el otoño se ha ido llevando; ya solo quedan vestigios de las últimas que hubo, recuerdos de algunas en el disco duro y, de algunas menos, en las neuronas. Pero en la naturaleza siempre hay excepciones…

Entre las más raritas de este año -en los sitios a los que suelo ir- está la Sympecma fusca (Vander Linden, 1820), la única especie de un género no menos raro –Sympecma (Burmeister, 1839)– con solo dos especies de las que solo ésta aparece por el sur y centro de Europa. Sympecma significa “alas estrechas”, con relación a las alas más anchas de las Lestes, que componen la familia Lestidae con las Sympecmas. Entre las peculiaridades de las Sympecmas está el hecho -exclusivo entre los odonatos europeos- de pasar el invierno en estado adulto, mimetizadas entre los vegetales cercanos a sus lugares habituales, esperando que llegue la primavera para iniciar el ciclo reproductivo de una nueva generación. Los británicos la llaman Common Winter damselfly y a su parienta ausente y lejana Siberian Winter damselfly, lo que da una idea de hasta cuando se las ve y hasta donde revolotean.

    Macho de Sympecma fusca, balaceándose sobre un junco

(Picar sobre las imágenes para verlas con más resolución)

El día que las vi, a principios de Agosto, cerca del PN Despeñaperros, aparecieron y desaparecieron más bien temprano -antes de las 10:30- como si se hubieran escapado de su entorno y volvieran pronto a donde, supuestamente, estarían algunas más de su colonia. Estaban solo dos y en pareja, macho y hembra, como viviendo una feliz aventura, cerca una de la otra en el rato en que las vi revolotear cerca de mí, amigables, confiadas y fotogénicas, aunque no tan “glamourosas” como la mayoría de las libélulas y caballitos que suelen presumir de pruinas céreas y brillos metálicos.

Hembra de Sympecma fusca, en un junco cercano al de su pareja

Machos y hembras se parecen bastante; es difícil saber a simple vista cual es cual, porque casi la única diferencia en una vista dorsal son los apéndices anales que usan como “Pinzas” específicas para realizar los característicos enganches odonateros. Por lo demás, son muy parecidas las distribuciones de sus manchas de colores pardos en unas cutículas de color algo más claro, predominando los tonos oscuros que dieron origen a su nombre, porque eso es lo que significa “fusca”: oscura, apagada, con pocos reflejos, aunque vistas de cerca, por la gracia del macro se ven unos brillos que apenas se perciben al natural.

Flor de Ophrys fusca, la “abejera”, mostrando su labelo oscuro

Pero “fusca”, fosca, hosca… oscura no es, ni mucho menos, sinónimo de triste o feo y, para demostrarlo, en el mundo vegetal cercano hay joyitas que aparecen por aquí abajo incluso en días de Enero y Febrero, cuando apenas nada vuela ni florece, como anunciando con alegría la promesa de una inmediata primavera: son las Ophrys fusca, unas orquídeas que apenas se elevan más de 15 cm. del suelo donde nacen, mostrando su oscuro y variable labelo que, según algunos, recuerda el abdomen de las abejas y, según otros, llega a producir unas fragancias que atraen a las abejas.

Planta de Ophrys fusca, con la disposición típica de flores y capullos

Las llaman “abejeras”, porque en su proceso de polinización necesitan la cooperación de las abejas que, en esas combinadas y complejas coincidencias de ciclos vitales, son atraídas por las flores para provocar que el insecto arrastre los polinios de una flor pegados a su cuerpo y llevados a los estigmas de otras para realizar una polinización que difícilmente tendría lugar sin la acción de esos maravillosos insectos.

Dicen que Einstein dijo: “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres“.  Por si acaso, vendría muy bien que los homosapiens fueran mucho más conscientes de ello y que los intereses privados, de especuladores  o de multinacionales nunca prevalecieran sobre los naturales y nacionales, por ejemplo…

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2 comentarios to “Fuscas”

  1. Dos veces he visto a la misteriosa Sympecma. La primera en abril y la segunda en septiembre. Las de abril presentan un tono azulado en los ojos que en fechas más tardía desaparece (me lo comento nuestro amigo Iñaki Mezquita), y así lo puede comprobar. Preciosas fotos Pele. A ver si nos da tiempo a coger algunas setas de cardo, que por cierto, con los fríos también se ponen algo fuscas, pero también ricas, ricas. Un abrazo.

    • He revisitado tus fuscas en MN: de las primeras que recordaba con la inquietud de verlas por primera vez…
      Este finde me gustaría ir de safari insecto-micológico-gastronómico. Espero que alguno de los objetivos quede medianamente satisfecho…
      Te deseo satisfacciones similares, por lo menos.
      Un abrazo

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