Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Sátiros que surgen del frío

Posted by Pele Camacho en 6 febrero, 2012

Con el  frío que corre en estos días, no está fuera de lugar ni de momento reflexionar un poco acerca de cómo sobreviven en semejantes circunstancias algunos animales de nuestro gélido entorno. Así, de muchos insectos se dice que entran en diapausa, un estado de dormancia que no siempre supone los mismos procesos para todas esas especies que pasan a un estado de hibernación donde reducen su metabolismo a niveles mínimos. Otros, en vez de hibernar, emigran a regiones más cálidas donde pasan el invierno -como de vacaciones, vamos- aunque puedan estar un tanto adormilados mientras invernan, pues esa es la diferencia con hibernar, lo que supone una suspensión de la actividad nutricia y metabólica por parte del insecto que queda en un estado de vida latente.

Satyrium esculi (Hübner, 1804),  que hiberna como huevo en encinas, posando en hojas de Phlomis purpurea

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Según el orden y la especie de insectos, esa diapausa la pasan en alguna de las fases de su metamorfosis y así, en el orden de los lepidópteros, parece que la gran mayoría, un 66% lo hace en estadio de oruga, un 29% en la fase de crisálida, casi un 4% en la forma de huevo y un mínimo 1% lo hace en estado de adulto. Pero la causa que induce a entrar en diapausa varía de unas especies a otras e incluso depende del lugar y sus condiciones climáticas, observándose que algunas especies como las Gonepteryx, Vanessa atalanta y Nymphalis polychloros que diapausan como adultos, lo hacen de una forma tan poco profunda que les permite salir a echar un vuelecito en esos días en los que luce un sol poco invernal.

Satyrium spini (Denis & Schiffermüller, 1775), la Blue-Spot Hairstreak, otra hibernante como huevo

Un ejemplo de las que hibernan en estado de huevo son las especies europeas del género Satyrium (Scudder 1876), clasificado dentro de la familia de los Lycaenidae, o de los licénidos,  con unas 60 especies, de las que solo siete vuelan por Europa y cinco por la península ibérica, pero con distribuciones algo restringidas para cuatro de ellas.  Aunque el nombre de su género recuerde a los satirinos, no están dentro de ese grupo que antes constituyó la familia Satyridae, actualmente subfamilia Satyrinae dentro de la familia Nymphalidae.

La False Ilex Hairstreak, posando en una auténtica hoja de Quercus ilex,  de encina

Las Satyrium son también una parte de las mariposas conocidas en el argot “mariposil” anglosajón como Hairstreaks, las “pelijosas”, por sus mechones o vellosidades en la base de las alas y, además, la mayoría de ellas son mirmecófilas, amigas de ciertas hormigas que las atienden en sus fases de huevo o crisálida, a cambio de alguna sustancia azucarada generada como atractivo premio para sus hormigas cuidadoras. Pero también son amigas de los árboles, como dicen sus nombres específicos: spini, esculi, ilicis, de las encinas… donde sus pequeñas orugas de aspecto delicado se alimentan de hojas duras, casi coriáceas…

Pareja de Satyrium spini,  suspendidas en cálido reposo de una umbela de Thapsia villosa

Precisamente, más en estos días fríos, es agradable recordar aquellos días en que el campo rebosaba calor, vida y actividad, en flora y fauna, cuando no solo los Satyriums recordaban a los sátiros que les dieron nombre. A veces, cuando las veo tan vivarachas en verano, me recuerdan una vieja película que me gustó, “Sorge, el espía que surgió del frío”,  pero sería largo explicar por qué…


4 comentarios to “Sátiros que surgen del frío”

  1. Klaus said

    Hola Pele. Muy interesante. No sabía qué especies pasaban el invierno como huevito. Como siempre, excelentes las ilustraciones, y bien escrito el texto. Un abrazo – Klaus

  2. Maribel said

    Amigo Pele, patidifusa que has dejado cuando de entrada veo a la muy bella alada Satyrium esculi descrita como hibernante entre encinas jeje… casi corriendo iba a preguntarte “pero bueno ¿es que la has visto ya? Y es que ese término de hibernante lo tengo más asociado a las especies que son capaces de soportar el invierno en forma de adulto, que me temo que ningún licénido lo hace… En fin, si no tenías el huevo hibernante bien está la princesa jeje… pero nos debes alguna vez una entrada sobre las que con alas soportan los fríos alargando su vida hasta la siguiente primavera porque son capaces de disminuir su metabolismo, y es que se me atonja que debe ser más complicado conseguirlo grandota y de adulto que de pequeñín huevo o minúscula oruga, aunque los osos también lo hagan…
    Un placer ver que a usted el frío no le para mucho!

    Brujibesos.

    • ¡Ay, Maribel, Maribel…! ¡qué alegría y honor ver tu comentario!
      Pues sí, parece que olvidé o hice muy rápida la revisión de los pies de fotos. He hecho algún retoque que espero sea menos “patidifusante”😉😉,
      Gracias por el aviso y la sugerencia que, espero que la entrada siguiente -que estaba casi preparada para subirla a las nubes internáuticas- deje satisfechos tus deseos de hibernantes grandotas, hechas y derechas.
      Besos, Maribel, reina de las mariposas

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