Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Chocolate con naranja

Posted by Pele Camacho en 18 marzo, 2012

Es fácil ser pecador chocolatero, engolosinarse con algunas de las combinaciones y recetas del chocolate -el derivado del cacao, por supuesto- porque el chocolate es una de esas cosas buenas que, además de casi cumplir las tres condiciones de “engorda, es pecado o está prohibido”, tiene un plus de “rico” hasta en el colesterol. El toque mágico del chocolate -“alimento de dioses”, para los aztecas- está en la teobromina, un alcaloide similar a la cafeína del café y la teofilina del té, estimuladores todos ellos del sistema nervioso central a unos niveles agradables y tolerables para los humanos, si no se pasan mucho de dosis.

Por esa afición casi pecaminosa, me encantan, por ejemplo, en plan rápido y sin ir más lejos, unas onzas de Orange intense -no digo marca- que suelo tener en el cajón de mi escritorio para dar buen sabor a los momentos cibernáuticos y fotográficos.  Chocolate y naranja combinan bien, tanto al gusto como a la vista, porque el “pardo-chocolate” puede considerarse un “naranja subexpandido”, pues en análisis cromático se dice que los pardos no son más que unos naranjas mal iluminados que en fotografía se denominarían subexpuestos. Así que, con ese dulce amargor de sabor anaranjado en mi subconsciente, considero casi normal que algún que otro bishejo me recuerde esos placeres casi prohibidos, cuyos efectos, de vez en cuando, me encienden algunas alarmas en las analíticas.

Una hembra de Pyronia bathseba (Fabricius, 1793), con pardos claros en las bases de sus alas delanteras

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

En el mundillo mariposil hay una especie que es casi puro chocolate con naranja: la Pyronia bathseba (Fabricius, 1793), con una distribución que se extiende a casi toda la península ibérica, Francia mediterránea y una franja estrecha del Magreb. Los británicos -que no disfrutan de ella en sus islas de la metrópoli- la llaman “spanish gatekeeper”, un apelativo cuyo sentido no he podido averiguar, pero que refuerza el hecho de esa territorialidad mayormente hispana. El británico Mr. Tolman, en su libro “Guía de mariposas de Europa”, le endosa el nombre vernáculo de “lobito listado”, que no sé si algún paisano hispano asocia a la anaranjada criatura, que no es licénido, sino ninfálido satirino, como indican sus cuatro patitas.

En el reverso de la Pyronia bathseba se funden chocolates, naranjas, cremas, burbujas con ocelos…

El nombre específico de bathseba es honor de Betsabé, el gran amor de David, rey de Israel. La historia cuenta que el amor prendió en un pecador rey David cuando éste presenció ¿casualmente? como Betsabé se bañaba. Muchos años después, el histórico baño encendió la ardorosa imaginación de varios pintores, como Rembrandt, y de rebote inspiró a  entomólogos como Fabricius, llegando hasta Hollywood que, a su manera, fundió la historia que empezó en aquel baño en un peliculón con Gregory Peck y Susan Hayward encarnando a David y Betsabé. Una delikatesse para el caso puede ser la cáscara de naranja recubierta de chocolate fundido: la preparación de la cáscara puede ser más o menos almibarada o caramelizada y el recubrimiento más o menos dulce o amargo, suave o intenso… dando resultados, claro está, más o menos conseguidos, como los de aquellos peliculones históricos.

Al contemplar los anversos de las alas de bathsebas, resulta relativamente fácil distinguir machos de hembras: éstas suelen tener colores más suaves, mientras aquellos muestran tonos más contrastados, sobre todo en las alas delanteras, donde las manchas androconiales de las androconias las emisoras de las feromonas que encienden sus pasiones- tienen un intenso color achocolatado, destacando sobre el fondo anaranjado en el que parecen flotar los ocelos casi negros haciendo guiños con sus diminutas pupilas blancas.

Un macho jovencito de Pyronia bathseba, con toda su fuerza y colores a tope

Cuando son jovencitos, los machos de Pyronia suelen mostrar colores más vivos, como anunciando su ardor juvenil: sus chocolates son casi negros y sus naranjas casi sanguinas, con tonos “incendiarios”, que es lo que en griego antiguo significaba πυρόν (pyron); colores fuertes, como el sabor de “Cherry & Chili”, una variante gourmet de onzas rellenas de crema de cereza con un ligero toque de chile picante, para reforzar el sabor del chocolate y dejar un regustillo más duradero…

Un macho veterano de Pyronia bathseba, con pardos amortiguados después de una vida intensa

Como el tiempo no perdona, en las pocas semanas que duran sus vuelos, las Pyronias van perdiendo escamas, colores y consistencia, como le pasa a la fondue de chocolate después de una sesión en la que familias o amigos han rebozado en chocolate fundido, espeso y calentito, múltiples bolas de melón, trozos de frutas… o tacos de naranja -siempre cortados, nunca en gajos-  pasando un rato agradable de sabor, calor y color… ¡Placer de dioses para humanos pecadores!

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4 comentarios to “Chocolate con naranja”

  1. Klaus said

    Hola Pele. Muy interesante, como siempre. ¡Qué bien de documentas sobre la historia de los nombres! Guapas las fotos. Un abrazo – Klaus

  2. Danke, Klaus
    Es que algunas casi no necesitan presentación: entre la apariencia y la sugerencia, se bastan solas.
    Para la entrada que estoy preparando me hubiera gustado saber la etimología de “Schmetterlinge”… espero que me des alguna pista.
    Un abrazo

  3. Todo un lujo conocer por medio de tus fotos y letras a esta bellísima mariposa. Se quedan grandes para mi tus artículos pues desconozco especies y características, pero da gusto leerlos y siempre aprendo algo aunque sea poco a poco. Es admirable todo lo que sabes sobre estas maravillas de la Naturaleza y la manera tan especial que tienes de relatar y documentar tus artículos.
    Un abrazo.

    • Si te animas con las maris, cómprate el Tolman-Lewington “Guía de las mariposas de España y Europa”, de Lynx Edicions, en castellano, que puede estar entre los 30-35€. Y después, el interés te llevará a miles de sitios cibernáuticos donde encontrarás muchos “complementos”…
      Creo que en las Islas Afortunadas tenéis algunas maris al estilo de las libes Trithemis arteriosa o la Ischnura sahariensis, piezas únicas para presumir con ellas en los foros de bishos.

      Gracias por tu interés y comentarios
      Un abrazo y buenas fotos

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