Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

De belleza sin par

Posted by Pele Camacho en 27 marzo, 2014

Eso dice un famoso pasodoble de las Islas Canarias:  Vergel de belleza sin par y es bastante verdad, por múltiples razones, personas y cosas. No hace mucho estuve por allí y disfruté con la compañía, con el paisaje y con algunos de sus protagonistas que me permitieron –no sin esfuerzo, todo sea dicho- memorizarlas en mi cámara. Pero el esfuerzo mereció la pena, porque para los que disfrutamos viendo bishos, la Trithemis arteriosa (Burmeister, 1839) es una libélula, también, de belleza sin par.

ImagenEsbeltez y estilo: digna para un desfile de modelos 

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Tienen un tamaño intermedio entre aquellos de sus parientes peninsulares, las Trithemis annulata, algo más grandes y las Trithemis kirbyi, un poquito más pequeñas. Todas ellas tienen componentes o tintes rojos característicos y específicos, que en el caso de las protagonistas de esta entrada con tinte canarión es un rojo vivo, fuerte, de pura-sangre… que quizás fuera la razón para que Don Germán –como le llamaron sus amigos de Argentina- decidiera ponerles ese nombre de sangre recién oxigenada. Don Germán se llamaba Karl Hermann Konrad Burmeister (1807- 1892), pero  en 1857 visitó Argentina y debió parecerle, también, una tierra de belleza sin par, porque allí tuvo familia y amigos -echó raíces, que se dice- se nacionalizó argentino y allí disfrutó su segunda media vida.

ImagenFestival de rojos pura-sangre 

En los machos destaca el contraste nítido entre sus manchas negras y los rojos predominantes en su coloración, pero no es menos llamativo el color rojo vivo de las venas de sus alas, como si llevaran sangre arterial o, tal vez, porque su hemolinfa tenga ese color pero, sea la razón que fuere, ver el brillo rojo de sus alas a la luz del sol es un espectáculo impactante que no estoy seguro de haber captado plenamente con mis fotos .

Imagen

Como la “fermosa vaquera de La Finojosa”:  “Non era deseosa de amar…”

Las hembras de arteriosas, como en muchas otras especies de libélulas, tienen colores menos llamativos que los machos, pero mantienen ese fuerte contraste entre sus tonos marfileños y las manchas negras que recuerdan a las de sus machos y a las de sus congéneres Trithemis peninsulares, a las que se parecen también en su “timidez” o “prevención”, asociando comportamientos humanos semejantes que podrían suponerse ante la escasa presencia de ellas en los lugares donde ellos pululan. La protagonista de la foto parecía rechazar a sus pretendientes y, para desesperación de fotógrafos, no levantaba vuelo del suelo… “aquesta arteriosa” me recordó a la “fermosa vaquera de La Finojosa” de la que el Marqués de Santillana decía aquello de “non es deseosa de amar…

Sabido es que los colores libeluleros, generalmente, varían a lo largo de la corta vida de estas artistas del vuelo acrobático, pero mi corta estancia no me permitió comparar si sus colores cambian con su edad y con los suaves cambios en el clima anual de las Islas Afortunadas. Tal vez, en otra ocasión y en otros periodos, porque la benignidad del clima parece permitir que, en algunas islas y parajes, vuelen durante todo el año. Las de esta entrada volaban cerca de Las Palmas de Gran Canaria a mediados de Marzo 2014.

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8 comentarios to “De belleza sin par”

  1. Eso es una excursión ¿eh?…, lo demás son paseos. Impresionantes esas hebras rojas al sol, Pele, no se puede comenzar mejor la temporada. Me alegra volver a verte, un abrazo.

    • Y nada más volver, empezaron los vientos y las tempestades… ¡ Buenas primaveras blancas tengan ustedes y que las disfruten, que todo es cuestión de ganas !
      Placer mutuo.
      Un abrazo

  2. Klaus said

    Hola Pele. Estupendo reportaje sobre estos bichos canarienses. Qué hermosos son. Ya hace muchos años quería hacer un viaje a aquellas tierras, pero nunca lo he hecho. Ya tocará un día… Un abrazo – Klaus

    • No lo dejes más tiempo, que por 40€ te pones allí a tomar el sol y a ver bishitos tropicales…
      Ya tengo aviso de un 1.4X Kenko. Ya te contaré o verás los resultados.
      Un abrazo

  3. Pilar Fatou said

    Preciosa, como todas. Lástima que no esté en la Península. Un saludo

    • Sí, sin dudar.
      Todo es cuestión de tiempo, de flujos migratorios y, tal vez, de condiciones meteorológicas.
      Las annulata se vieron por primera vez aquí por los 80’s y las kirbyi, por 2007, creo recordar. El desplazamiento medio anual en tierra es de unos 40 Km al año, calculado por el tiempo que las annulatas tardaron en sobrepasar los Pirineos que nos separan de Francia.
      Saludos

  4. Excelente reportaje, Pele. El entramado arterial de las alas y su cabeza intensamente roja son espectaculares.

    Un abrazo.

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