Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Posts Tagged ‘ecdisis’

Protocolos de mojaculos

Posted by Pele Camacho en 14 octubre, 2014

Odonata es el nombre científico acuñado por Johan Christian Fabricius (1745-1808) al final del siglo XVIII para el “orden” que, dentro de la “clase” Insecta, engloba a libélulas y caballitos, nombres vernáculos ampliamente aceptados que surgieron por asociaciones de ideas con raíces muy antiguas. Aún así, es posible que haya sitios cercanos donde no sepan qué es “un caballito” ni, tal vez, qué es “una libélula”, pero tendrán otros nombres vernáculos para referirse a esos llamativos animalejos que son acuáticos en la mayor parte de sus vidas: frente a  las pocas semanas -pocos meses, como mucho- que dura su vida aérea como adultos o imagos, las primeras etapas de sus vidas son acuáticas y comienzan con la puesta de huevos u oviposición que, salvo escasas excepciones, las hembras de los odonatos llevan a cabo en medio acuático o muy cerca de él (*).

IMGP3867_1200_877KNUna pareja de Platycnemis acutipennis, iniciando una nueva generación

Frente a los nombres científicos de la nomenclatura binomial, utilizados en la ordenación o clasificación biológica de las especies, algunos nombres vernáculos son apelativos de rango corto y su significado suele perderse poco más allá de la zona donde surgieron. Son nombres antiguos, casi motes o apodos, transmitidos “localmente” de generación en generación y, solamente aquellos “mejor puestos”, los que casi no necesitan explicación, llegan a sobrepasar los límites geográficos del lugar donde surgieron. Este es el caso de “mojaculos”, un nombre poco científico que quizás usted conozca y, probablemente, bastante más antiguo que el de Odonata, además de ser mucho más comprensible y comunicativo.

IMGP3791_1200_1223KNUna pareja de Sympetrum fonscolombii, mostrando la presa inicial del protocolo reproductor

En el reino Animalia, término que acuñó Carlos Linneo (1707-1778) -maestro de Fabricius- para englobar a todos los animales, no hay ningún orden con especies dotadas de genitalias secundarias como las que tienen y usan los machos de odonatos. Como consecuencia de ello, el protocolo reproductor de los odonatos es único en la naturaleza y se desconoce completamente su evolución; es un “completo misterio”, como decía R.J. Tillyard , el gran experto en odonatos, en su obra “The Biology of Dragonflies”.

IMGP0967_1200_1219KNEl “tándem” exclusivo del Orden Odonata, mostrado con una pareja de Sympetrum fonscolombii

Pero, aunque todos los odonatos hacen ese peculiar “tándem copulativo”, no es única la forma de llevar a cabo las puestas de huevos: unas son endofíticas, es decir, los huevos se insertan en el tejido vegetal de algunas plantas, otras son epifíticas, y ponen los huevos en la superficie de plantas acuáticas y, finalmente, las exofíticas depositan los huevos en la tierra o el agua.

IMGP2011_1200_1398KNRefracción y reflexión de la luz, con una pareja de Anax parthenope, haciendo una puesta con presa

Las puestas más vistosas y espectaculares son, sin duda, las acuáticas: en algunas especies, el macho suele sujetar a la hembra hasta que deposita los huevos fecundados, evitando que otro macho haga tándem con ella y anule la fecundación anterior. Hay especies que hacen puestas en estado de reposo que, todo sea dicho, favorece la tarea de apunte y enfoque fotográfico…

IMGP2553_1200_802KNPareja de Sympetrum fonscolombii, mojando el final del abdomen con ritmo marchoso…

Otras veces, la puesta es dinámica y la pareja vuela dando una exhibición de ritmo y una precisión con la que intentan competir algunos aficionados a la fotografía de naturaleza viva…

IMGP1370_1200_1265KNHembra de Anax imperator, haciendo una puesta tranquila

En algunas especies, la hembra sigue ovipositando después de verse libre de la presa del macho, sumergiendo su ovipositor que está pocos milímetros más arriba que su apertura anal… pero eso es un detalle accidental, aunque sea el que les da ese nombre vernáculo de “mojaculos”, bien puesto donde los haya…

(*) Después de la oviposición, en algunas especies se inicia una diapausa o retraso del desarrollo embrionario que puede durar hasta cinco meses, para adaptarse a las estaciones y a una climatología favorable. En otras especies la maduración del embrión se inicia de modo inmediato, con una duración variable de 1 a 8 semanas que determina el inicio de la fase larvaria, cuando surge la prolarva al eclosionar el huevo.  Las prolarvas de aquellas especies que hacen puestas fuera del agua, buscan inmediatamente el medio acuático para desarrollarse como larvas y evolucionar en estadios sucesivos, con más de 10 mudas de cutículas o ecdisis que permiten el crecimiento de las larvas, en periodos que van desde 1 año hasta 3 en regiones frías, con excepciones de especies polivoltinas en zonas cálidas, donde puede haber más de una generación al año.

 

 

 

 

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 Comments »

Como Marcial

Posted by Pele Camacho en 29 junio, 2014

Una cosa es que me gusten los pasodobles toreros y otra sería que me gustara el espectáculo taurino que, respetando el gusto de los que sepan apreciarlo, solo me gusta en sus comienzos, cuando lo único rojo son los colores de los capotes; después me resulta difícil soportar la mezcla de sentimientos con otros rojos. Y así las cosas, al cuento de lo que va esta entrada, la letra de uno de los pasodobles más populares y escuchados en tardes de toros empieza así:

Voy a los toros

porque esta tarde Marcial torea,

que es el más grande…

 

Pues como Marcial, el maestro Marcial Lalanda, el más grande, los Anax imperator (Leach, 1815)  son los odonatos más grandes de por aquí, con alas y cuerpos de unos 8 cm. de longitud, de lo más largo que se ve en el orden Odonata y en la clase Insecta. A veces, cuando me encuentro con ellos me traen recuerdos de momentos musicales inolvidables, con personas que siempre recordaré, porque con bandurria, guitarra y voces, me enseñaron el estribillo del pasodoble que repite:

Marcial, eres el más grande…

rítmico y marchoso, pegadizo y hasta “marcial”, forzando la acepción del adjetivo e imaginando el paseillo de las cuadrillas.

IMGP8197_1200_983KNEl encuentro más frecuente con los Anax imperator

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

El vuelo de los Anax imperator, por su envergadura y filigranas, es un espectáculo de acrobacia y maestría difícil de explicar: rápido, con quiebros bruscos o paradas imprevisibles y “reprises” sorprendentes, de duraciones inimaginables y desesperantes para el fotógrafo que desea llevarse el recuerdo de esos ases del vuelo acrobático. No es fácil apuntar, enfocar y disparar con resultados fotográficos medianamente presentables, pero algunas veces hay suertecilla y se quedan medio parados en el aire, décimas de segundo, y si estabas preparado y esperando, algo queda para recordar.

IMGP4527_1200_974KNOjos claros, serenos… en un descanso cercano

Pero también descansan, algunas veces en un sitio cercano y accesible al que intenta llegar el fotógrafo sin dejar de mirarlos, echando los pies a ciegas, tropezando con pedruscos y agujeros hasta llegar a ellos con el máximo sigilo que el entorno permite, para empezar a disparar 10, 20, 30 fotos… las que nos deje hacerle, desde un ángulo, desde otro que parece mejor, hasta que se cansa de descansar y se va. Se acabó la suerte y la sesión de fotos, quizás hasta el año que viene y, mientras tanto, ¿qué es de ellos y ellas?

IMGP8044_1200_1212KNPuesta de una hembra de Anax imperator: el posible comienzo de una vida

A los Anax imperator les cabe el honor de haber sido objeto de amplio estudio, por ejemplo, la publicación “The Life-History of the Emperor Dragonfly Anax Imperator”, de Philip S. Corbet, una autoridad en odonatos, con publicaciones de referencia mundial, como “Dragonflies: Behavior and Ecology of Odonata” y “A Biology of  Dragonflies”, donde también dedica muchas páginas al emperador de las libélulas. Sus vidas empiezan con una puesta de huevos en medio acuático, donde estarán hasta dos años como ninfas devoradoras de bichejos, cambiando varias veces de cutícula en procesos de muda o ecdisis, hasta que la naturaleza les pide la emergencia necesaria para salir al medio aéreo.

IMGP7572_1200_876KN Una exuvia de Anax imperator: donde terminó una vida acuática y empezó otra aérea

Como recuerdo de la vida acuática, en alguna parte queda “el último traje”, la exuvia vacía de la que salió la libélula en algún amanecer, para estar apenas un par de horas estirando sus alas, como “calentando motores”, para iniciar sus impresionantes vuelos que pueden durar hasta poco más de dos meses, una corta vida aérea si se compara con la que tuvieron en la charca donde su madre hizo la puesta.

IMGP5521_1200_1139KNEl final de una hembra de Anax imperator

En los estudios de Philip Corbet se dice que los Anax imperator tienen escasos predadores; sus vidas terminan muchas veces por hambre, por no poder alimentarse en condiciones atmosféricas adversas que no les permitan cazar las presas que necesitan para subsistir, o en las luchas que tienen entre ellos, casi siempre relacionadas con los “enganches” de sus procesos reproductivos, por ejemplo, cayendo al agua de donde salieron y de la que les resulta muy difícil escapar cuando son adultos: cuatro alas grandes y un cuerpo en proporción requieren mucho esfuerzo para despegarse de la tensión superficial del líquido que les retiene. De adultos vuelan de manera maravillosa, pero de nadar, nada de nada…

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , | 4 Comments »

Desprotegidas

Posted by Pele Camacho en 27 septiembre, 2011

Si era de lamentar el estatus de “Amenazada” de la Gompus graslinii de la entrada anterior, con la  Gomphus pulchellus (Selys, 1840)  de ésta podemos desconfiar de su estatus de “Desprotegida”, o de “No protegida”, que es la denominación oficial. Como parece que no es excesivamente exigente con el medioambiente, de momento, sin que se le haga mucho caso, pero sin problemas, sobrevive en casi cualquier medio acuático estancado o con poca corriente, donde suelen hacer puestas de las que surgen en pocas semanas las larvas que tardarán dos o tres años en ir pasando por una sucesión de hasta 16 ecdisis –mudas de cutícula– hasta llegar a la eclosión final de esta bella libélula, pues así debió verla el entomólogo que la describió por primera vez, al parecer, James Frances Stephens (1792-1852), empleando para ella la palabra latina “pulchellus”, con el significado de bella, bonita, agradable a la vista…

Vista dorsal de una bella hembra de  Gomphus pulchellus

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

En España, entre la escasa y delicada graslinii y la “todoterreno” pulchellus de amplia distribución, está la Gomphus simillimus (Selys, 1840), a la que no tengo el gusto de conocer, después de intentarlo varias veces en compañía de mi amigo Arturo, un experto en esta panda de bellezas de enormes ojos verdeazulados. La condición de “vulnerable”, VU, de la simillimus la ubica cerca de la graslinii, en espacios y libros rojos.  Como característica más distintiva de todos los Gomphus o gónfidos está la gran separación entre sus enormes ojos compuestos, destacando ese detalle en el suborden de anisópteros al que pertenecen, pues las demás libélulas tienen los ojos juntos o muy próximos.

Vista lateral de otra Gomphus pulchellus, mostrando sus tres ocelos en línea con sus dos ojazos

El belga Barón Edmond de Selys Longchamp (1813-1900) fue, quizás, el primer gran especialista mundial en libélulas, sobre las que publicó su Monographie des Libellulidées d’Europe (1840), seguida de Synopsis des Gomphines (1854)  y Monographie des Gomphines (1857), así que no cabe duda de su experiencia en el género Gomphus y su merecido reconocimiento al asociar su nombre al de muchas otras libélulas, además de la pulchellus, a la que él describió en su primer libro como Gomphus pulchellus (Stephens).

Selys fue un hombre polivalente: científico, entomólogo, ornitólogo y hasta político, pues llegó a ser presidente del Senado belga de 1880 a 1884.  Llegó a tener una gran colección de insectos, a la que fue incorporando las que previamente habían hecho otros famosos entomólogos como Rambur, cuyo nombre va asociado con la amenazada graslinii.  Es curioso que al describir Rambur a la Gomphus pulchellus (Selys), en la página 160 de su libro “Histoire naturelle des insectes” (1840),  hace referencia a ejemplares que ha visto de ella en una colección de Fonscolombe, otro famoso odonatólogo, al tiempo que comenta no haberlos visto en la colección de  Selys.  Viendo que tanto el libro de Selys como el de Rambur fueron publicados en 1840, no sería extraño que entre ellos hubiera algún “pique” de esos tan habituales entre colegas del mundo científico, disputándose el mérito de haber llegado antes a un descubrimiento de algo… pero esas serían otras historias.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , | Leave a Comment »