Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

Posts Tagged ‘Odonatos’

Una de caballitos

Posted by Pele Camacho en 12 septiembre, 2016

Caballitos del diablo, un apelativo cuyo origen no he sabido o podido encontrar. Debió ser idea -imagino yo-  de un personaje medieval, quizás un fraile aficionado a los bishos y con cierto temor al “más allá” donde diablos con cuernos y cola puntiaguda aguardan a mortales pecadores.

Podría haber titulado “Una de zigópteros”, nombre que acuñó Selys de Longchamp en 1854 para el suborden de los odonatos que posan “con las alas juntas”, pero las modelos de esta entrada no posan así, aunque son “zigópteros” por otras razones. Y tampoco me pareció apropiado traducir los vocablos “damselflies” o “demoiselles” que usan angloparlantes y francoparlantes para referirse a las especies del suborden citado, porque “Una de señoritas” podría tener interpretaciones sesgadas. Y así quedó el título en “caballitos”, sin ese diablo inventado por algunos antecesores de los que hoy dicen que el maligno no existe.

link_imgp6710_1200_kn

Pareja de Lestes dryas en equilibrio digital

A la vista del tamaño y esbeltez de la pareja que se muestra en el soporte “digital” de la foto anterior, no me parecen desafortunados los apelativos ingleses y franceses: no se puede negar la elegancia y fino talle de las protagonistas, capaces de contorsionarse en una postura que solo podrían emular practicantes de gimnasias olímpicas.

La especie Lestes dryasKirby 1890 no es muy frecuente por debajo de los Pirineos, y menos aún por debajo de Despeñaperros, donde el pasado Julio fueron avistadas las que se muestran en esta entrada. Son escasas las citas de la especie por aquí abajo, pero haberlas, haylas.

dryas-macho_imgp6439_1200_kn

Macho de Lestes dryas entre juncos

Como en otras muchas especies de odonatos, los machos de Lestes dryas son más espectaculares y llamativos que las hembras: sus ojos azules resaltan en las zonas umbrosas donde suelen volar y posarse sigilosamente entre hierbas bajas y juncos de ribera, retando al fotógrafo a enfoques, ajustes y contorsiones que hubieran sido más fáciles al sol.

dryas-hembra_imgp6700_1200_kn

Hembra de Lestes dryas  haciendo ejercicio de barra en junco

Si las hembras de Lestes no son más escasas que los machos lo aparentan, porque están ocultas y dan la impresión de que solo se levantan con la presencias de machos o fotógrafos inoportunos. No tienen rasgos identificadores que permita diferenciarlas a simple vista de las hembras de otras especies de Léstidos de tamaño similar;  o quizás sea la falta de experiencia de algún fotógrafo por la escasez de encuentros con ellas.

lestes-barbarus_1200_kn

Hembra de Lestes barbarus

No es raro que después de un safari fotero, al intentar separar y clasificar las fotos nos cuelen algún gol por las escasas diferencias que comentaba antes. Cuando aparece una especie que era minoritaria donde otras fueron las protagonistas, es fácil llevarla a la misma carpeta y, casualmente, encontrarla por algún rasgo que resalta en la pantalla del ordenata y que apenas era observable entre hierbas y sombras. En este caso, el aviso lo dieron los pterostigmas, esas “manchas alares” situadas casi en las puntas de las alas. Observen las diferencias entre los pterostigmas de la Lestes barbarus con las de las Lestes dryas.

Los pterostigmas, según concluyen algunos investigadores, tienen una función estabilizadora del vuelo en determinadas condiciones: son celdillas que, aparte del color, tienen un espesor y peso diferente de otras celdillas del ala. Parece que actúan como contrapesos estabilizadores y, aunque sea difícil de imaginar, ayuda ver ejemplos como las pastillas de plomo que se fijan en las llantas de los coches para evitar vibraciones a cierta velocidad. Otro ejemplo menos conocido son los contrapesos de uranio empobrecido que llevaban -no sé si aún los llevan- en algunas partes móviles de las alas y colas de aviones como el Jumbo 747, o para evitar vibraciones de flaps, slats o alerones a las velocidades de vuelo de esas fortalezas voladoras. Se supo de esos trozos de Uranio 238 -70% más denso que el plomo- al encontrarlos  entre los restos de varios accidentes de Jumbos. Pero esas son otras historias.

Anuncios

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , | 4 Comments »

Imaginando conocimientos

Posted by Pele Camacho en 5 diciembre, 2014

“La imaginación es más importante que el conocimiento”, dijo Albert Einstein en una extensa entrevista que le hicieron en 1929. El sentido de la frase tiene que ver con hipótesis científicas pendientes de demostrarse con hechos, pero que pueden establecer bases para el avance del conocimiento en áreas donde solo es posible hacer conjeturas.  Einstein publicó su famosa Teoría de la relatividad en 1915 y algunos consideraron entonces que era una hipótesis con riesgo de ser errónea. Fue galardonado con el premio Nobel de Física en 1921, pero no por su Teoría de la relatividad, sino por sus aportaciones científicas sobre la luz, los fotones y  la fotoelectricidad.  La luz es el estímulo funcional de los sistemas de visión biológica y, también, de los modernos sistemas de visión artificial y de energía fotovoltaica, que no son poca cosa…

Entre los sistemas de visión biológica, algunos destacan por su sensibilidad, otros por su agudeza o su capacidad adaptativa  y otros, simplemente, por su llamativa estructura, como aquella de los ojos compuestos de muchos insectos y, particularmente, los espectaculares ojos de los odonatos, pero… ¿cómo ven o qué ven los odonatos?  Esas son preguntas de muy difícil respuesta aún después de muchos estudios, pero cabe hacer hipótesis.

IMGP0903_1200_811KNVista superior de los ojos, vertex y ocelos de una hembra de Trithemis annulata

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Además de los enormes ojos compuestos, los odonatos disponen de tres ocelos mucho más pequeños que delimitan una especie de triángulo frontal prominente conocido como vertex; dos ocelos están en los extremos laterales del vertex, como mirando hacia los lados, mientras un ocelo frontal, anterior o algo más adelantado, apunta hacia delante; parece como si la prominencia del vertex -o el relativo hundimiento de los ocelos- sirviera para evitar luces de zonas fuera del área de visión del ocelo respectivo. Desde hace más de un siglo, el estudio de los ocelos reveló que tienen, básicamente, una especie de lente corneal y una retina formada por células visuales que conectan con un nervio óptico ocelar. Las características de esas lentes corneales y las distancias a sus retinas indican que los objetos visibles por los ocelos deben estar muy próximos, apenas un par de centímetros. Sin embargo, hay disparidad de opiniones -hipótesis- acerca de cuál es la función o funciones que tienen los ocelos en la vida de los odonatos.

IMGP2026_1200_1056KNOjo compuesto de Anax parthenope, con casi 30.000 omatidios

En la entrada “Ojo, que la vista engaña”picar para ver– presenté una descripción simple de la estructura de los omatidios y su disposición o apilamiento en un ojo compuesto.  Los omatidios no tienen una estructura muscular que permita ensanchar o contraer los conos ópticos -equivalentes a los cristalinos– que contienen; puede decirse que cada omatidio tiene una lente con distancia focal fija, sin ninguna capacidad de acomodación; supondría una complejidad enorme acomodar elementos con focales variables en los más de 25.000 omatidios que, como promedio aproximado, tienen los ojos de las libélulas y, además, sería una función casi inútil por el rápido cambio de posición y distancias a objetos durante el vuelo.

IMGP1837_1200_840KNVista frontal de los ojos y ocelos de un macho adulto de Trithemis annulata

La percepción de movimientos lejanos parece ser la principal función de los ojos compuestos. Se ha comprobado que algunas libélulas se espantan al agitar objetos distantes más de diez metros. Sin embargo, las mismas especies tienden a permanecer quietas si se hace una aproximación hacia ellas -mejor por detrás- sin movimientos bruscos, lo que indica que su forma de visión es más sensible o detecta mejor el movimiento que las formas. Estos conceptos de detección, percepción y reacción solapan las funciones del sistema óptico y las del cerebro: las libélulas, como la mayoría de los animales, reaccionan por instintos de defensa o ataque cuyos mecanismos de disparo se desconocen. El funcionamiento del cerebro sigue siendo la gran incógnita del reino animal, con muchas más hipótesis que conocimientos.

IMGP3093_1200_937KNVista lateral del ojo compuesto de un macho inmaduro de Sympetrum fonscolombii

Los fotorreceptores retinales convierten la luz en impulsos eléctricos que se envían al cerebro a través de los nervios ópticos. La conversión se realiza por un proceso químico que se inicia en las opsinas, unas macromoléculas fotosensibles a distintas longitudes de las ondas luminosas: parece que en el ojo humano hay opsinas sensibles a la gama de radiaciones azules, verdes y rojas, es decir, a las “radiaciones visibles”; sin embargo, algunos investigadores concluyeron -vía hipótesis- que los ojos compuestos de algunos odonatos tienen zonas sensibles a radiaciones ultravioletas e, incluso, sensibilidad a la polarización de la luz, una propiedad de la luz y concepto físico evidente cuando se usan gafas polarizadas, por ejemplo. Pero no está claro qué utilidad tiene o puede tener esa detección de la polarización de la luz en la vida de los odonatos.  Parece más claro, sin embargo, al observar las diferencias en el aspecto de las facetas y zonas de un ojo compuesto que, probablemente, cada zona tenga una capacidad de visión especial, es decir, que sea responsable de una particular función visual con un propósito específico.IMGP2776_1200_887KNNFacetas superiores del ojo compuesto de un macho joven de Trithemis annulata

En cuanto a la forma de visión del ojo compuesto existen dos teorías fundamentales: una es la de Visión en mosaico, que supone que la parte fotosensible del omatidio está solamente en su extremo final, donde proyecta lo que el cono óptico ve en el estrecho campo visual frente a él. Esto supone que la visión del ojo compuesto proyecta la escena que observa en una especie de mosaico con tantos puntos sensibles como omatidios integran el ojo compuesto. Con esta teoría de “aposición”, la imagen que se llevaría al cerebro recuerda al mosaico de píxeles de una cámara fotográfica y, sin entrar en detalles complejos de percepción, se adapta bien a experiencias para detección de movimientos rápidos. La otra teoría, conocida como Visión dióptrica, supone que el omatidio es sensible en toda su longitud posterior a la lente corneal y que, como consecuencia, recoge luz con un ángulo de visión más ancho que el supuesto en la teoría del mosaico y hace “superposición” de los campos visuales de omatidios adyacentes, creando en la retina una imagen continua, sin el efecto de imagen pixelada que implica la teoría del mosaico, aunque algo menos nítida por efecto de la superposición.

IMGP0164_1200_1147KNVista lateral del ojo compuesto de una hembra joven de Orthetrum cancellatum

¿Qué teoría sobre la visión con ojos compuestos es más verosímil?  Para dar respuesta coherente, posiblemente, hay que echar imaginación para buscar y conseguir un conocimiento mucho más ancho y profundo de la estructura funcional de los omatidios y de su conexión al cerebro…

Largos trabajos de investigación suelen preceder a los planteamientos de las hipótesis que dan lugar a los nuevos conocimientos: se puede creer o confiar en la intuición y la inspiración -como también decía Einstein- pero no es fácil que solo con ellas surjan ideas útiles.   Algunos ministros y ministras irresponsables pasan de estos asuntos con poca intuición y menos imaginación… ¡qué error y qué coste!

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 12 Comments »

Angelitos negros

Posted by Pele Camacho en 21 septiembre, 2014

… Pintor de santos de alcoba 

siempre que pintas iglesias

pintas angelitos bellos

pero nunca te acordaste

de pintar un ángel negro

                                                        (De “Angelitos negros”,  Antonio Machin, 1903-1977)

En el tema de los ángeles hay algo de confusión. Parece que hubo “angeólogos” que estudiaron “la naturaleza y ordenación de los ángeles”, pero no dejaron claro el aspecto o los colores de los ¿nueve? órdenes, grados o coros angélicos; de ahí, posiblemente, la polémica entre artistas del pincel y de la música. Entre los órdenes angélicos, los angeólogos establecieron que los máximos niveles jerárquicos corresponden a querubines y serafines, que yo imaginaba rubitos y pequeñines -no sé por qué, quizás por la rima- , mientras que los niveles más bajos eran los de ángeles y arcángeles, que en ciertas representaciones son suficientemente corpulentos como para blandir espadas e imponer su autoridad angelical a los humanos o a otros ángeles malos  -también llamados “ángeles caídos”- que algunos artistas representan en color negro o rojo y, a veces, con alas de murciélago, cuernos, tridente y cola acabada en punta de flecha, de donde, quizás, sale ese dicho de “cuando el demonio no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo” …y como mis conocimientos de Angeología son, prácticamente, nulos, dejo aquí  esta introducción al título de esta entrada.

IMGP1956_1200_1007KNEl Orthetrum trinacria, casi negro, se dejó caer como un ángel exterminador y devoró la mosca en apenas un minuto

En algunas épocas y culturas, también las libélulas han soportado el estigma de animales malignos o demoníacos y, aunque parezcan creencias superadas, algunos restos de ellas deben quedar en los subsconscientes, si no ¿por qué se me ha ocurrido este título?…quizás porque tienen alas y porque algunas especies son negras o casi…y, tal vez, porque tienen un vuelo “diabólico”, en su sentido o acepción figurada de complejo, difícil, inimitable…mezclado con el concepto más estricto y relativo al “diablo”, el ángel caído y negro por excelencia, “achuscarrado” de estar en los infiernos por maligno… aunque ya no sé, tampoco, si esa idea del maligno terrorífico es aún mantenida por los herederos de aquellos que la crearon.

IMGP1467_1200_1131KNNegro por excelencia, un macho de Diplacodes lefebvrei, el angelito más negro de todos, en su medio preferido de hierbas acuáticas

Las Diplacodes lefebvrei (Rambur, 1842) son pequeñitas, unos 25 mm. de longitud y “negras como un zapato”, expresión cuyo origen desconozco.  El nombre genérico Diplacodes significa “con dos láminas”, en referencia a la forma de sus apéndices genitales, difícilmente apreciables en las fotos que se dejan hacer en vivo y en directo, porque parece que tuvieran sobredimensionado su aparato volador en relación al peso y dimensiones del cuerpo: su vuelo es rápido, imprevisible y, aparentemente, inagotable, como si fueran incapaces de permanecer quietas durante unos pocos segundos; me refiero a los machos, porque de las hembras apenas puedo decir que creo haber visto un par de ellas, aunque de lejos. El nombre específico “lefebvrei” es en honor del entomólogo francés Alexander Lefebvre (1797-1868).

IMGP1980_1200_1037KNDiplacodes lefebvrei jovencito, con restos de colores recentales

Otros “angelitos negros” son los machos adultos de Selysiothemis nigra (Vander Linden, 1825), pertenecientes a un género monoespecífico nombrado en honor del barón Edmond Selys de Longchamp (1813-1900), entomólogo belga que desarrolló una enorme actividad en el orden de Odonatos. El nombre especifico, nigra, justifica por sí solo parte del título de esta entrada. Es una especie atípica, al menos, en su distribución geográfica, pues está ausente en zonas próximas de características, supuestamente, muy similares a las de aquellas zonas donde se las suele ver. También cabe decir que, aparentemente, desaparece de algunas zonas por periodos de decenas de años, sin que haya hechos o circunstancias que pudieran explicar el fenómeno.

IMGP1575_1200_878KN

 La hermosa cabezota, los ojazos, de un macho adulto de Selysiothemis nigra

Parecidas, de lejos, a las Diplacodes lefebvrei, las Selysiothemis son también pequeñitas, entre 25 y 30 mm. pero tienen una característica particular: su gran cabezota, es decir, sus enormes ojos de un color granate oscuro, muy grandes en relación a su delgado cuerpo de un color azul oscuro por efecto de la pruína que suele recubrirlos, que en las hembras se queda en unos tonos pardos que solo se aprecian en días de mucha suerte fotográfica.

IMGP1851_1200_742KNMacho de Selysiothemis nigra, sobre un brote de adelfa Nerium oleander, un arbusto maligno por su toxicidad

Para terminar con algo relacionado al inicio de esta entrada, citaré un episodio que presencié, personalmente, en una pescadería  de un mercado, donde se mostraban unas magníficas japutas, un pescado sabroso de aspecto negruzco, que suscitó el interés de dos monjas que pasaban por allí y mantuvieron con el pescadero el diálogo que sigue:

  • Pónganos dos “angelitos negros”,  dijo una de ellas mientras señalaba con el dedo a las japutas
  • ¿Dos de estos? ,  dijo el pescadero con una sonrisa que no sabría calificar
  • Sí, sí… dos de esos,  afirmó la monja

Y el pescadero les vendió las dos japutas.

En fin, que el concepto de “angelitos negros” es muy amplio, incluso en ámbitos “angelicales” que yo imaginaría más exclusivos.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , | 3 Comments »

Los Trinacria

Posted by Pele Camacho en 13 julio, 2014

Los Trinacria tienen algo en común con los Soprano y los Corleone: sus orígenes sicilianos, por lo menos.

Hollywood y la interné han difundido ampliamente, hasta un nivel exotérico, las historias de las dos últimas familias, pero no ha ocurrido lo mismo con la primera, aunque su nombre toponímico es tan antiguo como las culturas mediterráneas en las que surgió lo de Trinacria que, según dicen, significa “con tres esquinas o picos”, como algo triangular. Eso fue así porque, ya en aquellos tiempos remotos de hace más de veinte siglos, sin satélites ni instrumentos sofisticados, los tres cabos o abombamientos en la geografía de Sicilia fueron detectados por los navegantes de entonces: el situado al sur no tiene ciudades o parajes relevantes, pero sí los tienen el occidental, donde está Marsala -“Scallopini Marsala”-  y el oriental de Mesina, que da nombre al estrecho que la separa de Calabria, la punta de la peninsular bota italiana donde residen los calabreses, algunos de los cuales compiten con los sucesores de Sopranos y Corleones.

IMGP9771_1200_1047KNUn capo di capi: Un macho en plenas facultades

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Los trinacrias de esta entrada -a nivel odonatológico Orthetrum trinacria, (Selys, 1841)– fueron identificados por primera vez en Sicilia y de ahí les cayó el nombre que, aparte de biensonante, les da matices esotéricos más o menos creíbles. Sus tamaños destacan por encima de la media libelulera; son superestilizados, con un abdomen delgado y  largo, y unas alas que, por el contrario, son largas y relativamente anchas, lo que les confiere una capacidad de vuelo sobresaliente. En cuanto a su aspecto, sobre todo el de los machos, y el color azul oscuro de todo su cuerpo, les da un matiz algo siniestro, como de matones o de “pistoleros libeluleros”…

IMGP9744_1200_936KNUna mamma:  “Se adivina con mirarla que no la han querido bien… ” (Tango porteño)

Las hembras, como en la mayoría de las especies de libelúlidos, permanecen en un “segundo plano”, apartadas de las exhibiciones de vuelo de sus machos. Son más difíciles de ver -y no digamos de fotografiar- porque apenas se las ve si no es en los momentos de cópulas o sus “desenganches”; son más claritas, tienen manchas amarillentas en sus libreas y sus ojos más glaucos, aunque no menos bellos que los impresionantes ojos azules de los machos.

IMGP8132_1200_797KN Il ragazzo:  Jovencito mostrando aún parte de sus colores marfileños

Como en casi todos los odonatos jovencitos, hembras y machos de la misma especie se parecen, dejando aparte los detalles de las genitalias secundarias -los apéndices anales– que marcan diferencias desde sus emergencias.

Y retomando aquello de los matices esotéricos de las Trinacrias, se podría empezar por el símbolo o icono –la Trinacria– que figura en la actual bandera de Sicilia: una cabeza femenina que parece ocultar un cuerpo del que surgen tres piernas que apuntan un triángulo superpuesto a los triángulos rojo y gualda de la bandera. Indudablemente, el icono tiene “gancho”, porque también figura en la bandera de la isla de Man, pero con menos gracia que en la siciliana, “como-no podía-ser-de-otra-manera”

IMGP9821_1200_1024KNOcchi sbarrati di capo:  ojos descomunales de un jefe. De su visión dependen muchas cosas…

Más allá en la simbología relacionada a “trinacrias” y triángulos, están los “ojos que todo lo ven”, donde se mezclan dioses, mitologías y sectas que la literatura esotérica ha utilizado con no poco éxito comercial, aunque con dudosa veracidad, pues por y para eso es esotérica.

IMGP9750_1200_896KNOjos glaucos de una mamma:  “Ojos claros, serenos, si de un dulce mirar…  (Gutierre de Cetina)

Yo no sé cuánto, cómo y qué ven los ojos de los trinacria, pero cuando veo sus colores y sus facetas,  se me quedan cortas las ópticas con las que yo los miro y los guardo para recuerdo.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , | 3 Comments »

Como Marcial

Posted by Pele Camacho en 29 junio, 2014

Una cosa es que me gusten los pasodobles toreros y otra sería que me gustara el espectáculo taurino que, respetando el gusto de los que sepan apreciarlo, solo me gusta en sus comienzos, cuando lo único rojo son los colores de los capotes; después me resulta difícil soportar la mezcla de sentimientos con otros rojos. Y así las cosas, al cuento de lo que va esta entrada, la letra de uno de los pasodobles más populares y escuchados en tardes de toros empieza así:

Voy a los toros

porque esta tarde Marcial torea,

que es el más grande…

 

Pues como Marcial, el maestro Marcial Lalanda, el más grande, los Anax imperator (Leach, 1815)  son los odonatos más grandes de por aquí, con alas y cuerpos de unos 8 cm. de longitud, de lo más largo que se ve en el orden Odonata y en la clase Insecta. A veces, cuando me encuentro con ellos me traen recuerdos de momentos musicales inolvidables, con personas que siempre recordaré, porque con bandurria, guitarra y voces, me enseñaron el estribillo del pasodoble que repite:

Marcial, eres el más grande…

rítmico y marchoso, pegadizo y hasta “marcial”, forzando la acepción del adjetivo e imaginando el paseillo de las cuadrillas.

IMGP8197_1200_983KNEl encuentro más frecuente con los Anax imperator

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

El vuelo de los Anax imperator, por su envergadura y filigranas, es un espectáculo de acrobacia y maestría difícil de explicar: rápido, con quiebros bruscos o paradas imprevisibles y “reprises” sorprendentes, de duraciones inimaginables y desesperantes para el fotógrafo que desea llevarse el recuerdo de esos ases del vuelo acrobático. No es fácil apuntar, enfocar y disparar con resultados fotográficos medianamente presentables, pero algunas veces hay suertecilla y se quedan medio parados en el aire, décimas de segundo, y si estabas preparado y esperando, algo queda para recordar.

IMGP4527_1200_974KNOjos claros, serenos… en un descanso cercano

Pero también descansan, algunas veces en un sitio cercano y accesible al que intenta llegar el fotógrafo sin dejar de mirarlos, echando los pies a ciegas, tropezando con pedruscos y agujeros hasta llegar a ellos con el máximo sigilo que el entorno permite, para empezar a disparar 10, 20, 30 fotos… las que nos deje hacerle, desde un ángulo, desde otro que parece mejor, hasta que se cansa de descansar y se va. Se acabó la suerte y la sesión de fotos, quizás hasta el año que viene y, mientras tanto, ¿qué es de ellos y ellas?

IMGP8044_1200_1212KNPuesta de una hembra de Anax imperator: el posible comienzo de una vida

A los Anax imperator les cabe el honor de haber sido objeto de amplio estudio, por ejemplo, la publicación “The Life-History of the Emperor Dragonfly Anax Imperator”, de Philip S. Corbet, una autoridad en odonatos, con publicaciones de referencia mundial, como “Dragonflies: Behavior and Ecology of Odonata” y “A Biology of  Dragonflies”, donde también dedica muchas páginas al emperador de las libélulas. Sus vidas empiezan con una puesta de huevos en medio acuático, donde estarán hasta dos años como ninfas devoradoras de bichejos, cambiando varias veces de cutícula en procesos de muda o ecdisis, hasta que la naturaleza les pide la emergencia necesaria para salir al medio aéreo.

IMGP7572_1200_876KN Una exuvia de Anax imperator: donde terminó una vida acuática y empezó otra aérea

Como recuerdo de la vida acuática, en alguna parte queda “el último traje”, la exuvia vacía de la que salió la libélula en algún amanecer, para estar apenas un par de horas estirando sus alas, como “calentando motores”, para iniciar sus impresionantes vuelos que pueden durar hasta poco más de dos meses, una corta vida aérea si se compara con la que tuvieron en la charca donde su madre hizo la puesta.

IMGP5521_1200_1139KNEl final de una hembra de Anax imperator

En los estudios de Philip Corbet se dice que los Anax imperator tienen escasos predadores; sus vidas terminan muchas veces por hambre, por no poder alimentarse en condiciones atmosféricas adversas que no les permitan cazar las presas que necesitan para subsistir, o en las luchas que tienen entre ellos, casi siempre relacionadas con los “enganches” de sus procesos reproductivos, por ejemplo, cayendo al agua de donde salieron y de la que les resulta muy difícil escapar cuando son adultos: cuatro alas grandes y un cuerpo en proporción requieren mucho esfuerzo para despegarse de la tensión superficial del líquido que les retiene. De adultos vuelan de manera maravillosa, pero de nadar, nada de nada…

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , | 4 Comments »

Individuales y conjuntas

Posted by Pele Camacho en 7 mayo, 2014

En estos tiempos primaverales -que también son fiscales- una parte importante del personal anda perseguido por el recuerdo y la amenaza encubierta del eslogan “Hacienda somos todos” que, aunque siempre fue falso, nunca lo fue de manera tan pública y notoria como después de hacerse “en diferido” el reventón de esas sagas de sobres, dineros B, evasión fiscal y otras historias de mafias y chorizos protegidos por unas siglas. Circunstancias aparte, la perfección informática reconcentrada en un programa llamado “Padre” -“Pater fiscalis”, podría llamarse en nomenclatura binomial- permite dos modalidades fiscales que, posiblemente, ustedes ya conocen: individuales y conjuntas. Los nombres son tan genéricos y comprensibles que también pueden aplicarse a la vida y fotos de los bishitos y, si no, sigan y vean…

Los protagonistas de esta entrada son unos cuantos individuos e individuas de  Pyrrhosoma nymphula (Sulzer,1776),  a los que dediqué la entrada “Pequeñas ninfas de cuerpo rojo” , unos preciosos animalejos que dejan ver sus cuerpos rojos entre los primeros verdes primaverales. Como zigópteros que son, tienen un vuelo rápido y silencioso, y un cuerpo superesbelto, más ellos que ellas, porque las funciones maternales requieren unos volúmenes innecesarios en los atléticos cuerpos de los machos.

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

IMGP6442_1200_1236KNMacho joven de  Pyrrhosoma nymphula , buscándose la vida a su modo y manera, por instinto.

 En el mundo animal, los individuos se rigen por instintos para la supervivencia y la propagación de las especies. Ya lo dijo -a su manera- el Arcipreste de Hita, en la perla literaria que tituló “Libro del Buen Amor”:

“Como dise  Aristóteles, cosa es verdadera,

el mundo por dos cosas trabaja: la primera

por aver mantenençia; la otra era

por aver juntamiento con fembra placentera…”

Para “la primera“, machos y hembras de Pyrrhosoma nymphula se buscan la vida como pueden, o sea, individualmente, en una especie de seguimiento instintivo del latinajo “primum vivere, deinde philosophari“, mientras desarrollan su cuerpo y habilidades para “la otra” que, también instintivamente, llevan a cabo con ayuda de las feromonas.

IMGP7198_1200_996KNMacho maduro de Pyrrhosoma nymphula recuperando fuerzas para el patrulleo

Cuando ya son mayorcitos y la hemolinfa les transmite las calores feromónicas, los machitos de Pyrrhosoma nymphula se ponen rojos y, como individuos maduros, van de allá para acá, se dejan ver y no dejan de mirar para ver si ven alguna fembra placentera, como decía aquel “perla”  del arciprestazgo .

IMGP6664_1200_1281KNHembra joven de Pyrrhosoma nymphula ,  variante f. melanotum  con ligeros toques de rojos

Las hembras de esta especie, con colores más apagados que los machos, presentan variantes cromáticas no siempre fáciles de ver, porque el escapismo natural de las hembras -salvo cuando el instinto “maternal” las hace más “sociales”- hace difícil su fotografía, ya sea por lo intrincado de los lugares donde se posan o por el tiempo en que lo hacen, sin apenas permitir al fotógrafo adaptar sus cachivaches a las  circunstancias de tiempo y espacio.

IMGP6462_1200_827KNHembra de Pyrrhosoma nymphula, variante f. melanotum,  sin apenas rojos en su oscura librea

Como se puede observar en muchas especies de odonatos, los dos sexos parecen llevar vidas individuales, separadas o disjuntas, siendo más notoria la presencia de los machos que parecen competir por el dominio del área de influencia a la que, en algún momento, llegarán las hembras que no parecen pelear entre ellas, viviendo y volando a su bola y apareciendo cuando la naturaleza y el instinto les demandan hacer el ”juntamiento” que decía el arcipreste, es decir, hacer vida conjunta. Ya salió la palabra…

P4300454_1200_1341KNVista quasi cenital de una conjunta de Pyrrhosoma nymphula,  con hembra de la variante  f. fulvipes   (foto de Vicente Camacho)

Las circunstancias del ayuntamiento o cópula -que muchas veces se produce en vuelo con una precisión impecable- les hace volar de manera conjunta con menos gracia y soltura, por lo que después de algunos vuelos normalmente cortos aterrizan o, más bien, se “dejan caer” de mala manera en lugares extraños, lo que unido a las dimensiones de la conjuntada pareja hace aún más difícil la fotografía del  tándem, que requiere un posicionamiento óptimo del fotógrafo respecto a los conjuntados, como en la foto de Vicente Camacho. La causa del problema fotógrafico es, fundamentalmente, la necesidad de una “profundidad de campo”o “profundidad de enfoque”  muy por encima del límite que permite la óptica: hay que elegir qué parte se enfoca y aceptar, o tragarse, el desenfoque de las partes que se alejan de la zona enfocada.

IMGP6686_1200_1012KNEnfoque al  1  y desenfoque en el 2:  “profundidad de enfoque” centrada en el macho de Pyrrhosoma nymphula  

Para evitar la falta de “profundidad de campo”, aparte del posicionamiento correcto del fotógrafo, hay “remedios” técnicos que consisten en hacer una serie de fotos con enfoques a lo largo de una línea que recorre a la pareja conjuntada y, posteriormente, con ayuda de un programa informático que no es, ni mucho menos, gratuito, hacer un “apilamiento” -una especie de “ayuntamiento”- de las fotos individuales obtenidas antes, para tener una foto conjunta en la que todo sale enfocado. Desde un punto de vista técnico e informático, la obtención de esa especie de foto “panorámica en profundidad” es una maravilla, pero desde el punto de vista fotográfico o artístico es, más bien, un engaño, una superchería…

IMGP6687_1200_1040KNEnfoque al  2 y desenfoque en el  1 :  “profundidad de enfoque” centrada en la hembra de Pyrrhosoma nymphula

El programa “Padre” sí es gratuito aunque, como posiblemente saben ustedes, pueden no serlo sus resultados, a veces ni en individuales ni en conjuntas. Eso, como los desenfoques, hay que tragárselo.  Sin embargo -y sin vergüenza ni dignidad- los chorizos lo “remedian” con sobres y maletines. Pero eso son otras historias de engaños y supercherías.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , | 3 Comments »

No ni ná…

Posted by Pele Camacho en 16 octubre, 2013

Alguien podría decir: En otoño casi no hay insectos…

Y alguien, en Andalucía, podría contestar:  “No ni ná…  ¿Lo entenderían?

Puestos a decir, se dice que dos negaciones hacen una afirmación, lo que podría necesitar explicación, pero en eso del “no ni ná” hay tres negaciones, porque el “ná” no es más que un “nada recortao”, o sea, una apócope -para no decir un metaplasmo, que suena mucho más feo- una figura de dicción que cambia el sonido o pronunciación de una palabra cambiando parte de su final, pero sin cambiar su significado.

IMGP3522_1200_1030KNUn díptero, picado del polen de un Colchicum lusitanum, fácil de confundir con un Colchicum autumnale

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Así las cosas, si dicen que “en otoño NO hay insectos” y se responde con un “NO” a secas, pueden entender que, efectivamente, “NO hay insectos”; pero resulta que en los Montes de Málaga, por ejemplo, SÍ hay insectos en otoño y, si las respuesta fuera un “SÍ” seco podrían entender que, efectivamente, era correcto lo de “En otoño NO hay insectos”, lo que sería falso, porque de hecho aún hay muchos -valga como muestra los que aparecen en las fotos de esta entrada- y cabe una respuesta supuestamente menos confusa que un SÍ o un NO, por ejemplo, “no ni ná”.  Y algunos, definitivamente, podrían no entender  “ná de ná”…

IMGP3482_1200_958KNChrysolina bankii (Fabricius, 1775), un pequeño coleóptero, crisomélido, andando sobre la flor seca de un cardo

También se podría responder con un “anda que no…”, que viene a ser lo mismo que decir: hay “tela” de insectos o hay ”cantidá” de insectos que, quizás se entiendan algo más, aunque no por todos los supuestos hispanohablantes. Recuerdo una novelita muy simpática, “La tesis de Nancy”, de Ramón J. Sender, acerca de la forma de entender  el “andalú” por Nancy, una americanita de Pennsylvania  que viene a Sevilla a preparar la tesis que complete sus estudios de español. Los diálogos con el gitano Curro, su novio sevillano,  los juegos con el doble sentido de las frases y las palabras son la gracia de la novela, porque ahí están las claves -y los chistes- que indican el nivel de comprensión y dominio de un idioma o dialecto.

IMGP3675_1200_800KNLas claves amarillas de un macho jovencito de Sympetrum fonscolombii

Tal vez, en lugar de “no ni ná”, alguien respondiera con un “no, qué va”, que en eso de “ir” recuerda un poco aquello de “andar”, que viene a ser parecido, aunque la mente anglosajona de aquella Nancy podría entender cualquier cosa sorprendente, malinterpretando alguna de las 38 interpretaciones o acepciones de “ir” o las 27 de  “venir” que da la RAE, en sus modos activos o reflexivos, claro…

IMGP3684_1200_942KNLa librea roja de un macho adulto de Sympetrum striolatum

Quizás con un “No pocos” pudiera entenderse que “SÍ hay insectos en otoño” pero, entonces, ¿Qué sentido tiene decir el “no ni ná”?  Pues mire usté, no es fácil de explicar, pero se dice por ahí lo que yo, más o menos, interpreto por aquí: en el origen y gestación de la triple negación, se quería decir algo así como “NO es cierto lo que usté dice, NI se parece en NÁ a lo que pasa”, o sea, que “sí hay insectos, y no pocos, sino muchos”. Yo he puesto aquí una muestra de odonatos, de los que vi cinco especies el pasado lunes 14 de Octubre de 2013, aunque no todas se dejaron fotografiar por este fotógrafo, ni mucho menos los otros bishos que vi, mas chiquititos e inquietos que los que en esta entrada aparecen.

IMGP3657_1200_710KNEl final de un bishoverde, engullido por una hembra de Sympetrum striolatum

Las Sympetrum striolatum (Charpentier, 1840), adolescentes y veteranas, hembras y machos eran las más abundantes y fotogénicas, pero también había mariposillas, coleópteros, dípteros, hemípteros…  en fin, que de insectos, NO NI NÁ,  y espero que ustedes lo entiendan.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , | 11 Comments »

Alegrías de Cádiz

Posted by Pele Camacho en 29 junio, 2013

Tirititrán, tran, tran

Tirititrán, tran, tran

Tiritrán, tran, trero, ¡¡¡ aaa…ay!!!

Tirititrán, tirititrán...

Con esos versos o “tercios de salida” arrancan algunos palos o cantes flamencos cuyo nombre copia esta entrada, en prosa y sin música.

Cádiz es una tierra que me gusta una “jartá” -que se dice por aquí abajo- porque tiene cantidá de cosas güenas: güena comía, güena bebía, güen paisaje y güen paisanaje… y “alegrías de vivir”, algo difícil de explicar y que hay que ver para entenderlo, aunque podría resumirse como buen rollo, buen ambiente y disposición para ser y hacer feliz al personal con poco más, que no es poco en los tiempos que corren…

Entre el buen paisaje que se puede disfrutar en Cádiz, yo resaltaría “Los Alcornocales”, unos pedazos de naturaleza monumental que rebosan esa majestuosidad y hermosura que, de vez en cuando, paran a los homosapiens como diciéndoles: “¿Pero… te has fijao bien? ¿Has visto lo que te rodea, o es que el bosque no te deja ver los árboles…?”  Y entre el buen paisanaje tengo que resaltar a mi amigo Arturo, libelulero admirable y conocedor de múltiples rincones -reliquias, diría yo- en esos trozos del Paraíso que hay en “Los Alcornocales”. Con él he ido ya unas cuantas veces por aquellos parajes y en todas he tenido la alegría de ver algún bichejo que desconocía, casi reliquias, también, porque algunos de ellos son criaturas en estado vulnerable, amenazados por la moderna civilización de los homosapiens que han limitado sus biotopos a reductos de acceso difícil, que parecen reservados para el disfrute de personas que saben apreciar la esencia, el néctar de la naturaleza.  Arturo es una de esas personas.

IMGP9589_1200_1011KNMacho de Gomphus graslinii, en espera de un estiramiento de sus cercoides ocultos

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Como ya comenté en una entrada lejana sobre “Los Gomphus”, quizás por su exigencia de naturaleza limpia de ruidos, humos y miasmas, una de esas criaturas amenazadas es la Gomphus graslinii (Rambur, 1842), una libélula de tamaño hermoso, aunque no llegue a estar entre las “grandes” de tamaño, pero sí entre las que podrían catalogarse como con más “estilo”, con más belleza en las marcas o dibujos de su “librea” y más elegancia en sus formas y proporciones. Sin duda, es un subidón -que se dice últimamente- ver volar de cerca una de estas criaturas y seguir su evolución esperando que se pose en algún sitio cercano. Y una enorme alegría, si eso ocurre, llegar cerca de ella después de algunos tropezones con zarzas o pedruscos fuera de atención, por tener la vista fija y la mente absorta en la escena de un bisho poco acostumbrado a intrusos que se le aproximen con pasos que pretenden ser sigilosos.

IMGP9574_1200_1010KN Hembra de Gomphus graslinii, mostrando sus ojos separados

En muchas especies de odonatos, parece que las hembras esperaran unas condiciones o circunstancias de galanteo, mientras los machos vuelan o patrullan como si estuvieran vigilando o manteniendo su territorio libre de competidores, con una táctica similar a la que siguen muchas otras especies del reino animal. Es relativamente frecuente ver más machos que hembras, sea porque aquellos pretenden hacer patente su presencia mostrando su superioridad sobre otros, o porque las hembras se reservaran sabiendo que no faltarán candidatos aspirantes cuando ellas decidan hacer sus “llamadas feromónicas“. Por eso, suele ser mayor la alegría cuando el macro deja ver que se ha tenido la suerte de coincidir, en el tiempo y en el espacio, con la protagonista de uno de esos encuentros que pronto acaban en un enlace o un enganche que, visto con ojos románticos, tiene forma de corazón, aunque no deja de ser una presa bestial con unos cercoides enganchados en las cervicales, si se recuerda la anatomía de cualquier vertebrado.

IMGP9852_1200_950KNLa precisión de un enganche rodeando unos ojos

El momento de mayor alegría -para el fotógrafo, claro- es cuando la pareja enlazada se deja ver y fotografiar a una distancia razonable. La duración del enlace varía de unas especies a otras y, mientras en algunos casos no va más allá de 10 segundos, en otras especies se prolonga varios minutos, manteniéndose el enlace incluso para cambiar de posadero, lo que fuerza a la pareja a volar en tándem con un extraño batido de alas cuyo sonido parece confirmar que las condiciones aerodinámicas van muy forzadas.

IMGP9836_1200_1001KNUnos ojos colgados de unas hojas

En tales casos, los vuelos son cortos y la pareja suele dejarse caer en algún posadero -percha, dicen algunos- donde parecen quedar más colgados que posantes, pero esas son sus posturas y lo que ha dado de sí su evolución en más de 250 millones de años, según dicen algunos expertos en fósiles del Cámbrico al Pérmico.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , | 2 Comments »

Con sexo confuso

Posted by Pele Camacho en 23 febrero, 2013

Muchos insectos siguen “patrones” de colores que parecen inmutables cuando entran en su fase de imagos. Es el caso, por ejemplo, de los lepidópteros. Los odonatos, por el contrario, evolucionan con relativa rapidez y sus colores cambian no sólo al pasar a adultos, sino que algunos, incluso una vez en ese estadio, siguen cambiando sus colores hasta llegar a otros que marcan o indican su veteranía. Muchas libélulas tienen”patrones” de colores que pueden inducir -a algunos humanos, claro- a una confusión de sexos, al olvidar que algunos caracteres sexuales secundarios, como los colores libeluleros son, a veces, un identificador poco fiable.

IMGP4280_1200_1005KN

Macho adulto de Libellula depressa (Linnaeus, 1758) mostrando sus cercoides puntiagudos

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Los machos adultos de Libellula depressa (Linnaeus, 1758), por ejemplo, son difíciles de confundir por su abdomen ancho y de un intenso color azul pruinoso y, quizás por eso, cuando se ve algo parecido de lejos -o de cerca- pero con la atención puesta en el encuadre de la escena y el enfoque de la cámara, es posible que el color confunda hasta que una mirada más tranquila frente al ordenata, dirigida a los caracteres sexuales primarios, nos da la sorpresa.

IMGP2213_1200_1115KN

Hembra adulta de Libellula depressa, mostrando sus diminutos cercoides

La causa de la cosa, tal vez, está relacionada a la escasez de referencias previas -por no decir inexperiencia- o en la infrecuente observación de las hembras de esta especie que, como algunas de otras, suelen esconderse lejos de paparazzis, sea por vergüenza, miedo o, simplemente, porque a éstas no les gusta estar al sol que, poco a poco, “pruiniza” a los machos y, también, a hembras veteranas que engañan así a paparazzis con poca veteranía.

IMGP3951_1200_1044KNJoven macho recental de Libellula depressa, mostrando sus cercoides puntiagudos

El caso opuesto también puede ocurrir, cuando falta esa “pruinización” que se supone a los machos pero ausente en los “libélulos” jovencitos, cuando muestran aún el color marfileño de una cutícula recental que los hace parecer hembras, hasta que los agudos picos de sus cercoides saltan a la vista con el zoom del ordenata. Es otro ejemplo para diferenciar “sensaciones” y “percepciones“, porque una cosa es “ver” -o creer que se ha visto- y otra es “mirar”, cuando no se cree lo que se ha visto.

Cuando lo que se ve y se oye es algo que parece increíble, como lo que ocurre en este país de nuestros dolores y vergüenzas, se pasa de las sensaciones y percepciones a las indignaciones y maldiciones… pero eso son otras historias -y ojalá no me confunda en esto- que no pasarán a la Historia si en la Justicia nacional queda algún vestigio de vergüenza para lavar la que rebosa por la impunidad y chulería de tantos sinvergüenzas.

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , | 2 Comments »

Unas de rojitos y algunos “de rositas”

Posted by Pele Camacho en 30 diciembre, 2012

En la última semana de este largo bisiesto con tantas cosas para no recordar, parece como si el tiempo atmosférico invitara a salir al campo para distraer el espíritu oyendo arroyos, mirando musgos, y hasta saboreando algún madroño incitante… porque de bishos, muy poquita cosa: alguna “Vampiresa” atalanta llamando la atención con sus cantoneos rítmicos, unas hacendosas abejas mostrando florecillas que hubieran pasado desapercibidas, dípteros diminutos que brillan al contraluz y poco más…

IMGP5927_1200_1586KN © P. Camacho En la semana 52 de 2012…

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

… hasta que surgieron unas sorpresas rojitas en forma de machos de Sympetrum striolatum (Charpentier, 1840), muy entero él -o ellos- quizás, por falta de pareja o de competencia  y, posiblemente, también, de escasos predadores. No sabría decir si lo vi tres veces o si fueron tres individuos a los que vi en tres sitios distintos, volando tan panchos, como si estuvieran a principio del otoño.

IMGP5935_1200_1634KN © P. Camacho …volando tan panchas, de peñasco en peñasco…

Los striolatum -un nombre que significa con estrías o pequeñas grietas- aguantan más que ninguna otra libélula: algunos de ellos pasan el invierno como imagos -escondidos por ahí, a saber donde- y los días que “hace bueno”, salen a dar una vueltecita, para tomar el sol mostrando esos colores pardos subrayados del rojo ladrillo en que acabaron los amarillos, naranjas y rositas de su rápida evolución otoñal. En estos tiempos difíciles, los striolatums pueden ser un modelo para la supervivencia: hay que pasar la “rasca” adaptados al medio y circunstancias, esperando la primavera para ser los primeros en disfrutar de la bonanza: la fuerza de la naturaleza es imparable y hay que seguirle la corriente.

IMGP5954_1200_1535KN © P. Camacho… esperando la primavera con ventaja

Y “de rositas”, por ahí siguen escondidos los banqueros del engaño y promotores de la especulación, los politicastros corruptos y nefastos, los chupópteros sin responsabilidad pero con gratificaciones de alucine, los clientes solidarios de los paraísos fiscales y otras miasmas sociales que serpentean como gusarapos por las grietas de esa justicia injusta, permitida por un poder legislativo que parece mirar hacia otra parte. Pero esos no son imparables, si surgen líderes más preocupados por el país que por el partido o circunstancias que derriben a esas miasmas de sus pedestales de papel moneda…

Que el nuevo año les sea favorable, amigas y amigos lectores, a pesar de que acabe en 13 y de las amenazas de las miasmas…

¡¡¡ MUCHA SALUD Y MUCHA SUERTEEEE !!!

Posted in Odonatos | Etiquetado: , , , , , , , , , | 4 Comments »