Sorpresas y paisajes

Fotografías de lo que veo por esos campos…

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Muerte entre las flores

Posted by Pele Camacho en 22 abril, 2013

Hay por ahí una peli con ese título, que no está muy justificado -diría yo- porque aunque se vean en ella muchas muertes, me parece que allí no hay muchas flores.  Ahora, después de tantos chaparrones, hay por aquí muchas flores y, en algunas de ellas, se ve el paso o la amenaza de la muerte, como contraste con el empuje de la vida en primavera.

IMGP7290_1200_1012KNUn pequeño himenóptero en un llamativo mausoleo primaveral

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

Entre las flores llamativas de ahora, esas que salen, duran poco y no se las vuelve a ver hasta el año que viene, a veces se ve un bishillo que al acercarse uno a mirarlo no se espanta, lo que apunta a mal asunto: o se ha muerto o, probablemente, “se lo han cargao”, porque los bishos no suelen morirse en las flores, pero sí suelen matarlos en ellas esos “Fementidos y taimados” asesinillos, disimulados con colores de camuflaje mientras esperan que pose alguno sin mirar donde pisa y que luego pase algo que le pese…

IMGP7312_1200_859KNUn predador con el icono de Napoleón a la espalda de su panza, esperando en una Orchis morio

Porque, siguiendo con las muchas orquídeas que están en las ofertas de primavera, mientras se intenta encuadrarlas y enfocarlas, a veces asoma por alguna un siniestro personaje que otea su territorio buscando un escondrijo propicio para arrear el zarpazo al primer incauto que se deje caer por allí…

IMGP6735_1200_1317KNVigilando desde una atalaya de un macizo de Orchis papilionacea

En estos comienzos de la primavera climática, cuando hay tantos bishos y yerbas nuevas, una de las especies oportunistas de por aquí es la Synema globosum  (Fabricius, 1775), a la que algunos llaman “araña Napoleón”, por el parecido que apreciaron en la mancha que lleva en el dorsal de su abdomen globoso. El origen del nombre del género Synema, (Simon, 1864) no se deja averiguar fácilmente, aunque  “nema” parece que significaba “amenaza” -en griego, claro- lo que no deja de ser creíble y verdadero para más de un bishillo.

IMGP6737_1200_1029KNLa amenaza de cuatro pares de ojos y la silueta siniestra de un bicornio napoleónico

En este país nuestro, donde no abundan las personas interesadas en bishos, hay que aprovechar la ocasión para citar a un paisano celtibérico llamado Pelegrín Franganillo Balboa, que describió las subespecies clarum, flavum y pulchellum de estas globosas con el grafitti de un bicornio napoleónico en su dorsal, que a sus nombres añaden (Franganillo, 1913), porque hace justo un siglo que las bautizó.

IMGP6772_1200_995KNAtacando con uñas, patas y quelíceros, desde dentro de una Orchis papilionacea

Hay más de 100 especies del genero Synema, englobadas en la familia Thomisidae, la de las arañas cangrejo que no necesitan tejer ninguna telaraña, porque todas ellas se buscan la vida con sus dos pares de largas patas delanteras que les sirven para agarrar y sujetar a sus presas, mientras con sus quelíceros las apuntillan de manera certera, rápida y fatal; luego les absorben sus “humores vitales” y dejan la carcasa seca y vacía, para que algún fotógrafo se entere de que ellas estuvieron allí antes…

Hoy, el 22 de Abril, ha sido el DÍA DE LA TIERRA.  Una fecha que nos recuerda que debemos cuidar del planeta para que nuestros hijos y nietos, y los suyos de los suyos, puedan disfrutar de la belleza de sus campos, de sus flores y de sus bishillos, aunque sean depredadores, porque seguro que desde hace muchos siglos vienen cumpliendo un papel de equilibrio en la naturaleza y todos son necesarios para que la vida en el planeta siga como si no pasara nada más…

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Fementidos y taimadas

Posted by Pele Camacho en 13 junio, 2012

Pensando en los “Activos tóxicos” y sus creadores, los “taimados hijos de calipoterras”,  –que decía Cela–  recordé una de las muchas andanadas cervantinas que contiene el libro del Ingenioso Hidalgo:

…”¡Ah fementido …! ¡Aquí, aquí me pagarás la sinrazón que me hiciste: estas manos te sacarán el corazón, donde albergan y tienen manida todas las maldades juntas, principalmente el fraude y el engaño!”…

Así escribía Don Miguel a finales del XVI, pero a principios del XXI parece que los poderosos de los tres poderes del Estado no supieran, no pudieran o no quisieran actuar, como si el propósito fuera más encubrir que en cobrar las sinrazones de los taimados.

En la naturaleza salvaje hay también bishos taimados, en el sentido de astutos, disimulados… que actúan de manera cautelosa, aprovechando el exceso de confianza o candidez de sus víctimas. En ese mundo de los seres “inferiores” manda el instinto de las fieras, mientras que en algunos homosapiens de la naturaleza civilizada manda la inteligencia perversa, con agravantes de alevosía y premeditación que los convierte en fieras superiores con patente de impunidad ante los poderes. Y así les va a los demás, punidos y paganos sin entender tanta sinrazón.

Cuatro pares de patas, tres pares de ojos, un par de pedipalpos y otro de quelíceros

(Picar en las imágenes para verlas con más resolución)

La Thomisus onustus (Walckenaer, 1805), una de las llamadas arañas-cangrejo porque andan “de lado”, es una criatura ladina y astuta, rápida y tóxica, que recibió de la naturaleza la capacidad de mimetizarse en el entorno donde espera a sus presas. Es difícil verla aislada, porque adquiere colores amarillos, rosas, violáceos, blancos… que la camuflan entre pólenes y pétalos, pero es fácil verla al observar la quietud “anormal” de los bishos que cayeron víctimas de sus mortales picotazos, mientras se buscaban la vida entre las flores.

Hembra de Thomisus onustus,  mimetizada entre unas inflorescencias de cantueso Lavandula stoechas

Abejas, moscas, mariposas… da igual, se movían y fueron a parar a donde la taimada y paciente Thomisus onustus estaba oculta, esperando para darles un toque de quelíceros, unos apéndices prebucales puntiagudos conectados con glándulas venenosas que, presionadas de manera voluntaria por la araña, paralizan y matan de manera certera y rápida, para  extraer después sus líquidos humores hasta dejarlas secas…

Apis mellifera versus Thomisus onustus: en ese duelo, el tamaño no es lo que importaba…

Las hembras de Thomisus onustus tienen un tamaño de hasta 10mm. -patas aparte, claro- mucho mayores que los machos, de apenas 4 milímetros y sin apenas capacidad para el cambio de color que pueden adquirir las taimadas hembras.  Según dicen los expertos, el cambio de color  puede llevarles uno o dos días, pero el tiempo parece  preocupar poco a los seres “inferiores” y las Thomisus onustus pueden estar varios días a la espera de asestar el picotazo fatal para sus presas, pero inofensivo, normalmente, para los homosapiens.

Muerte de un hespérido: una mariposa Thymelicus acteon capturada entre pinchos y quelíceros

Las taimadas Thomisus son un género englobado dentro de la familia Thomisidae (Sundevall, 1833), o de los tomísidos,  que contiene casi 200 géneros y más de 2000 especies. Todas ellas son denominadas arañas cangrejo, por el tamaño extralargo de sus dos pares de patas delanteras, con los que suelen desplazarse lateralmente como los cangrejos marinos a los que recuerdan también en su forma, aunque no en su tamaño adulto.

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